Si los EE.UU. quieren seguir utilizando una base aérea antidroga en el Ecuador, debe dejar que éste abra una base militar en Miami, le dijo el presidente ecuatoriano Rafael Correa a la Reuters en una entrevista en Italia el lunes. Durante la campaña electoral de 2006, Correa, un popular lÃder izquierdista, prometió que nunca renovarÃa el contrato de arrendamiento de 10 años para la base aérea de Manta, ubicada en el norte del Ecuador.
Los funcionarios estadounidenses consideran a Manta crucial para la vigilancia antidroga sobre las rutas de contrabando de drogas en el PacÃfico. El contrato de arrendamiento de la base, negociado con un gobierno anterior, va a caducar en 2009. Correa dijo anteriormente que preferirÃa cortarse su brazo antes que renovar el contrato.
De acuerdo con una hoja informativa de la embajada de los EE.UU. en Quito, más de 60% de las redadas de drogas ilegales en la región este del PacÃfico resultaron de las informaciones recopiladas gracias a la base aérea en los últimos años. La hoja informativa decÃa que 15 oficiales estadounidenses permanentes y 150 rotativos involucrados en actividades de lucha contra las drogas están apostados en la base en cualquier momento determinado.
La hoja informativa buscaba retratar la base de la mejor manera posible, aun recurriendo a señalar que los âempleados ecuatorianos de jornada completa de la base incluyen a personas con minusvalÃas a quienes la [base] está ayudando a integrarse en la mano de obra a través de un programa innovadorâ y que la base âproporciona ayuda financiera a varias organizaciones benéficas en una tentativa de ser buenos ciudadanos e invitados en Manta. El personal estadounidense ayuda a enseñar el inglés en un centro comunitario local y apoya a organizaciones benéficas, inclusive orfanatos y una escuela para niños deficientesâ.
Pero, a pesar de los ardides de relaciones públicas, Correa está basándose en el resentimiento público general de la base, gran parte del cual está enraizado en la aversión al Plan Colombia y la sospecha de otras posibles utilizaciones de parte de los EE.UU. Correa hizo campaña enérgicamente contra el Plan Colombia en las elecciones de 2006 mientras las tensiones entre los vecinos aumentaban por la fumigación aérea, respaldada por los EE.UU., de grupos cocaleros colombianos y su impacto sobre el territorio ecuatoriano contiguo.
âLa postura nacional de no involucrar a Ecuador en el Plan Colombia es el motivo número uno por el cual los ecuatorianos no quieren que los militares estadounidenses permanezcan en Mantaâ, le dijo Fredy Rivera, profesor e investigador en la sucursal ecuatoriana de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, al ISN Security Watch durante una entrevista reciente. La segunda razón para la oposición ecuatoriana a la base fue la sospecha de los planes estadounidenses, dijo. âEl equipo de vigilancia puede ser utilizado para observar la actividad en Colombia, Perú, partes de Venezuela y Bolivia, y, por supuesto, en Ecuadorâ, dijo Rivera, agregando que âéste es el discurso oficialâ.
Pero aunque Correa se esté rehusando a renovar el contrato de arrendamiento de la base y haya llamado públicamente al presidente Bush de âimbécilâ, él refutó la idea de que rechazar la base herirÃa las relaciones entre Estados Unidos y Ecuador. âEs la única base militar norteamericana en Sudaméricaâ, dijo. â¿Entonces los demás paÃses de Sudamérica no tienen buenas relaciones con los Estados Unidos porque no tienen bases militares? No tiene ningún sentidoâ.
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