Drug War Chronicle

comprehensive coverage of the War on Drugs since 1997

Confiscación de bienes: ACLU procesa la DEA por dinero confiscado de camionero

Un camionero que perdió casi $24,000 en efectivo después que fueron confiscados por un policía de Nuevo México y entregados a la DEA está procesando la agencia antidroga federal para recobrar su dinero. La sucursal de Nuevo México de la Unión Estadounidense de las Libertades Civiles (ACLU, sigla en inglés) está tratando del caso. Ella interpuso la demanda el 23 de agosto.

El 08 de agosto, el camionero Anastasio Prieto de El Paso fue parado en una balanza en la Autopista Federal 54 al norte de dicha ciudad. Un policía pidió permiso para buscar “jeringas o dinero que excediera $10,000” en el camión, de acuerdo con la ACLU. Prieto dijo que no tenía ninguna jeringa, pero que estaba llevando $23,700 en efectivo. Los oficiales confiscaron el dinero y lo entregaron a la DEA, mientras que los agentes de la DEA fotografiaron y le sacaron las huellas dactilares a Prieto a pesar de sus objeciones, después lo liberaron sin ninguna acusación después de haber sido detenido durante seis horas. Los agentes de la Patrulla Fronteriza llamaron los sabuesos rastreadores de drogas a su camión, pero no se encontró ninguna prueba de drogas ilegales.

En la demanda, la ACLU argumenta que la policía estadual y la DEA infringieron el derecho de Prieto garantizado por la Cuarta Enmienda a estar libre de búsquedas y aprehensiones ilegales al quitarle su dinero sin causa, sacarle sus impresiones digitales y fotografiarlo. “La mera tenencia de aproximadamente $23,700 no establece causa probable ni para una búsqueda ni para una aprehensión”, decía la demanda.

Los agentes le dijeron a Prieto que, para recobrar su dinero, él tendría que probar que era suyo y no ganancias de ventas de drogas ilegales. Ese proceso puede demorar hasta un año, dijeron los agentes.

Pero el director estadual de la ACLU Nuevo México, Peter Simonson, le dijo a la Associated Press que Prieto necesitaba su dinero ahorita para pagar cuentas. “Seguro que el gobierno se quedó con el dinero del Sr. Prieto como si él hubiera sido robado en una esquina en la noche”, dijo Simonson. “En verdad, ser robado podría haber sido mejor. Por lo menos entonces la policía lo habría tratado como la víctima de un crimen en lugar de un perpetrador”.

De acuerdo con el pleito, a Prieto no le gustan los bancos y él lleva sus ahorros en efectivo.

Eso no es crimen. Pero lo que la DEA le hizo lo es, o debería serlo.

Policial: Las historias de policías corruptos de esta semana

Ocupado, muy ocupado. Toma una semana de descanso y anda a ver qué sucede: Policías revendiendo pastillas, guardias robando pastillas, policías extorsionando a residentes de viviendas públicas, guardias de prisión contrabandeando drogas, un agente de la DEA pasando la voz a mafiosos sospechosos y más. Vamos a ello:

En Cleveland, Ohío, un oficial de la policía de Cleveland fue arrestado el 25 de agosto por su rol en un esquema de distribución de cocaína. Ahora, el oficial Zvonko Sarlog, después de seis años de servicios prestados, responde a una incriminación federal por asociación delictuosa para distribuir cocaína junto con seis otras personas, ninguna de las cuales era policía. Los arrestos sucedieron tras una investigación de nueve meses de la unidad de asuntos internos de la policía de Cleveland, que por fin llamó al FBI. Sarlog es acusado de hacer que un familiar en México contrabandeara cocaína para el país para la venta en la región de Cleveland.

En Mayagüez, Puerto Rico, 10 policías han sido arrestados por acusaciones de plantar drogas como pruebas contra isleños pobres. La Comisión de Derechos Civiles de Puerto Rico está planeando vistas de las alegaciones de que estos arrestos son apenas la punta del iceberg. Ocho oficiales fueron arrestados el 23 de agosto y los allanadores del FBI encontraron un cofre que contenía drogas en reserva para plantarle a la gente. Dos oficiales más se entregaron días después. Ellos son acusados de utilizar marihuana, cocaína y heroína para incriminar a residentes de viviendas públicas entre 2004 y 2007. Ellos también inventaron detalles elaborados sobre las órdenes de búsqueda y arresto, de acuerdo con la policía. Si son condenados, pueden recibir pena de 10 años a prisión perpetua.

En Detroit, un policía de Flat Rock estaba entre los cinco incriminados el 29 de agosto por acusaciones federales de distribución de medicamentos recetados. El oficial David Dewitt es acusado de asociarse con un médico de la ciudad, el Dr. Paul Emerson, y tres otras personas en un esquema que supuestamente circulaba un millón de pastillas al año. Dewitt y los otros tres actuaron como pacientes, llenaron las recetas que él escribía, después supuestamente las vendieron en el mercado negro, de acuerdo con la acusación. Dewitt, 37, es acusado de distribución ilegal de una sustancia controlada, tenencia ilegal de drogas con la intención de distribuir varias sustancias controladas y de ser un usuario ilegal de algunas de las drogas mientras portaba su arma de fuego repartida por la comisaría. No se sabe su situación junto a la comisaría. [Ed.: En casos como éste, hay que preguntarse si los médicos sabían qué estaban haciendo sus pacientes – a menudo no lo saben y dichos procesos son una causa importantísima del problema nacional del subtratamiento del dolor.]

En Gulfport, Mississippi, una guardia de prisión fue presa y despedida tras ser acusada de contrabandear drogas en la cárcel de la comarca. Ahora, la guardia del Centro de Detención Adulta de la Comarca de Harrison, Laquita Allen, puede recibir hasta cinco años de prisión si es condenada por introducir contrabando en una cárcel. Aún no se conocen los detalles de las alegaciones en su contra. Ella está libre bajo fianza estipulada en $25,000.

En Portsmouth, Virginia, el ex jefe del escuadrón antidroga de la policía de Portsmouth fue condenado a 4 años y medio de prisión por participar de un esquema de distribución de drogas de que los fiscales dijeron que trajo más de $5 millones en crack a la región. El ex teniente Brian Keith Muhammad Abdul-Ali fue declarado culpable de pasarle la voz a su sobrino, el distribuidor de crack condenado Gregory Elliott, de futuras redadas, permitiéndole así vender 50kg o más de cocaína en la región entre 2001 y diciembre último, cuando Abdul-Ali y su sobrino fueron presos. Abdul-Ali podía recibir hasta 10 años de prisión por las acusaciones de asociación delictuosa relacionada con las drogas, pero el juez suspendió 5 años y medio.

En Worcester, Massachusetts, una guardia de prisión fue arrestada el 22 de agosto por robarse remedios recetados varias veces de los presos. La guardia de la cárcel del Juzgado Distrital de Worcester Oeste, Francine Melanson, 46, responde por un cargo de hurto de suma inferior a $250 dólares, pese a que los funcionarios de la cárcel la hayan filmado robando pastillas en varias ocasiones. Ella quedó bajo sospecha cuando una mujer presa por la policía de Leicester en octubre de 2006 afirmó que algunas de sus pastillas de hidrocodona habían desaparecido. La droga recetada es consumida para la terapia del dolor. La policía estadual instaló una cámara en el área de las celdas del juzgado y atrapó a Melanson in fraganti enseguida. Su abogado dijo que ella está en tratamiento por un “problema de abuso químico”. La guardia, que ha prestado servicios durante 11 años, está de licencia no remunerada de su empleo de $64,000 al año.

En Boston, el 23 de agosto un agente de la DEA admitió en tribunal federal que se valió de la computadora de las fuerzas de seguridad del gobierno para ayudar a los blancos de una investigación de la mafia a saber si estaban siendo investigados. La admisión del agente de la DEA, Louis Angioletti, sucedió mientras él se confesaba culpable de un único cargo de improbidad por acceder intencionalmente a una computadora del gobierno de una manera que excedía su autoridad legal. Angioletti puede recibir hasta seis meses en prisión federal. Él también estuvo de acuerdo en dimitir de la DEA. Angioletti fue atrapado en una investigación del FBI de un esquema hecho por los basureros respaldados por la mafia para barrer la competencia. Mientras trabajaba en el Centro de Inteligencia de la DEA en El Paso, Angioletti fue abordado por un viejo amigo que trabajaba para los basureros vinculados con la mafia y él estuvo de acuerdo en poner el nombre del jefe de su amigo en la base de datos federal del Sistema de Información de Estupefacientes y Drogas Peligrosas. Después él informó que el nombre del jefe no apareció. Él será condenado el 09 de noviembre.

En Scranton, Pensilvania, un policía de Scranton acusado de vender Oxycontin mientras estaba de servicio se confesó culpable el 28 de agosto. El oficial Mark Conway le dijo al juez que había estado adicto al Oxycontin. Su abogado hizo el raro comentario de que Conway “no era un traficante... pero él distribuía”. ¿Corrupción o adicción? Sea lo que fuere, él estaba revendiendo pastillas mientras llevaba el uniforme. Él puede recibir hasta cinco años de prisión.

Semanal: Blogueando en el Bar Clandestino

Junto con nuestro reportaje investigativo de la Crónica, desde el verano pasado la DRCNet también ha estado proporcionando contenido diario en la forma de blogueo en el Bar Clandestino Stop the Drug War , así como enlaces a las Últimas Noticias (esquina inferior izquierda) y más informaciones. ¡Chequee la DRCNet todos los días para estar al corriente de la reforma de las políticas de drogas!

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allanamiento anticerveza de la época de la ley seca, Washington, DC (Biblioteca del Congreso)

Desde la última edición:

Scott Morgan escribe: "Marijuana Charge From 25 Years Ago Prevents Man From Coaching Little League" [Acusación por marihuana de 25 años atrás impide hombre entrenar en la liga infantil], "The Hypocrisy of Marijuana Critics Who Take Money from Beer Companies" [La hipocresía de los críticos de la marihuana que aceptan dinero de las empresas cerveceras], "Office of National Grub Control Policy" [La Oficina de Política Nacional de Control del Papeo], "Drug Testing Encourages Cocaine, Heroin, and Meth Use" [Los exámenes toxicológicos incentivan el consumo de cocaína, heroína y metanfetamina], "If Medical Marijuana Patients Don't Exist, How Come They Keep Sending Us Letters?" [Si los pacientes de marihuana medicinal no existen, ¿cómo siguen enviándonos cartas?], "Just Because Criminals Use Drugs Doesn't Mean Drugs Cause Crime" [Sólo porque los criminales consumen drogas, eso no quiere decir que las drogas causen la criminalidad], "Feds Raid Wheelchair-bound Paraplegic For Medical Marijuana" [Federales allanan parapléjico en silla de ruedas a causa de la marihuana medicinal], "Obama: What New Orleans Needs is More Drug War" [Obama: Lo que Nueva Orleáns necesita es más guerra a las drogas] y "Don't Smoke Pot in Your Car" [No fume marihuana en su auto].

Phil Smith comenta: "Supporting One Lost War is Not Enough for John McCain" [Apoyar una guerra perdida no es lo suficiente para John McCain].

Las Bitácoras del Lector tienen publicaciones muy interesantes también y David Guard ha seguido republicando notas de prensa, alertas de acción y demás anuncios organizacionales en la bitácora In the Trenches.

Gracias por leer, y escribir...

Solicitud: Enormes aumentos en el tráfico de nuestra página web han incrementado nuestros costes...

Enormes aumentos en el tráfico de nuestra página web, particularmente durante los últimos tres meses, nos han forzado a actualizar nuestro servidor – no una, sino dos veces – y han incrementado nuestros costes. Estoy escribiendo para saber si usted puede ayudar a costear este nuevo dispendio. ¿Estaría dispuesto a hacer una donación para apoyar este trabajo innovador?

Las cosas empezaron a mejorar hace cerca de un año, cuando rediseñamos profesionalmente la página web y empezamos a publicar más que antes – no hacemos solamente la Crónica semanal ahora, sino le traemos publicaciones diarias en las bitácoras, enlaces a noticias de los grandes medios, un “feed activista” de los boletines de otras organizaciones y demás artículos interesantes.

Recientemente, hemos tenido una serie de grandes éxitos – enlaces de suma importancia en páginas como Reddit y Netscape en que los usuarios votan en los artículos que a ellos les gusta – y porque eso ha seguido, una y otra vez durante cerca de tres meses, hemos concluido provisoriamente que algo está “sucediendo” y que la DRCNet ha alcanzado verdaderamente un nivel nuevo antes de lo que pensábamos. Sólo este mes, un artículo que publicamos llegó al #1 en Digg, la popular página web, ¡y ése y otro artículo acompañante recibieron colectivamente casi 100.000 visitas! En un día, la StoptheDrugWar.org tuvo casi el mismo número de personas que accede al Huffington Post – si nuestro servidor hubiera estado preparado para el tráfico de antemano, habríamos recibido más.

Por supuesto que los costes de la máquina, aunque considerables, son apenas parte del problema. Literalmente, todos los funcionarios en la DRCNet están involucrados en esta campaña y eso es una gran dedicación de recursos que sólo puede ser mantenida si usted nos apoya. ¿Puede informarnos si está “conforme” haciendo una donación hoy día o mandándonos un correo para decirnos si lo hará pronto?

Como incentivo, nuestros amigos de la Common Sense for Drug Policy han estado de acuerdo en donar ejemplares de su “tabloide” actualizado que incluye más de 40 de los anuncios de interés público sobre las políticas de drogas que han difundido en grandes publicaciones durante los últimos años. ¡Done cualquier suma a la DRCNet esta semana y le enviaremos un ejemplar del tabloide de la CSDP gratis! Por supuesto que seguimos ofreciendo una variedad de libros, vídeos y regalos de la StoptheDrugWar.org como incentivos de membresía también.

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Atentamente,


David Borden, Director Ejecutivo
Aptdo. 18402
Washington, DC 20036
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Reseña y crítica: Estudio sobre la metanfetamina realizado con ratones deja mucho que desear

Especial para la Crónica de la Guerra Contra las Drogas de John Calvin Jones, Ph.D., JD

(Nota del Editor: Este artículo fue enviado con citaciones académicas completas. Las quitamos por razones de brevedad y estilo. Cualquiera que desee la versión anotada del artículo en su totalidad puede solicitarla mandándole un correo-e a psmith@drcnet.org.)

El 14 de agosto, tanto las agencias de noticias como la Sociedad de Neurociencia anunciaron que la Dr.ª Jacqueline McGinty y sus colegas hicieron unos nuevos hallazgos científicos importantes sobre las “consecuencias de largo plazo del consumo de metanfetamina”. McGinty descubrió algunos de los efectos neurológicos (esto es, daño cerebral) que la metanfetamina causa, afirmó la sociedad. En un estudio intitulado “Long-Term Consequences of Methamphetamine Exposure in Young Adults Are Exacerbated in Glial Cell Line-Derived Neurotrophic Factor Heterozygous Mice” [Las consecuencias de largo plazo de la exposición a la metanfetamina en los jóvenes son exacerbadas en ratones heterocigóticos de factor neurotrófico derivado de la línea celular glial], los investigadores afirman que después de meras cuatro dosis de metanfetamina podían medir el daño cerebral residual en los ratones más de nueve meses después. Entonces, los investigadores concluyen, raciocinando por analogía, que el consumo de metanfetamina de parte de los humanos resultará en daño cerebral que estimula la enfermedad de Parkinson.

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encefalogramas del NIDA
En el nivel más básico, hay cuestiones metodológicas, políticas y éticas sobre la validez y la propiedad del estudio y de las conclusiones de los autores. Primero, McGinty et al. inyectaron megadosis de metanfetamina en los ratones, no dosis comparables con las que los usuarios lúdicos o adictos toman.

Segundo, tras afirmar que el factor neurotrófico derivado de la línea celular glial (GNDF, sigla en inglés) protege los neurotransmisores de la dopamina de los efectos tóxicos de la metanfetamina, McGinty mermó el GDNF en un grupo de ratones, les suministró la metanfetamina y después concluyó que la metanfetamina (no su desequilibrio químico) causó el daño cerebral. Dado que los cerebros de los humanos no son alterados para disminuir su GDNF, ¿por qué deberíamos creer que los hallazgos son aplicables a la gente que consume metanfetamina?

Tercero, por más de cien años, el gobierno federal ha producido y/o apoyado investigaciones que repiten como loros la opinión del gobierno para vilipendiar ciertas drogas y las poblaciones que las consumen. De modo más patético, el Estado de Carolina del Sur y el Centro Médico de la Universidad de Carolina del Sur donde McGinty trabaja ha estado recientemente en las primeras líneas del procesamiento de la guerra contra las drogas a diferencia de tratar de las cuestiones del consumo de drogas como problemas de medicina.

En este sentido, este último artículo, financiado tanto por el Ejército de los EE.UU. (que compele a los soldados a consumir anfetaminas) como por el NIDA, nos lleva a cuestionar mucho menos el propio proyecto de investigación que sus supuestos resultados y conclusiones especulativas.

McGinty y sus coautores pretenden decirnos que dosis normales de metanfetaminas pueden tener efectos graves, duraderos y deletéreos sobre la función cerebral hasta el punto de causar la enfermedad de Parkinson o perjuicio y trastornos neurológicos parecidos con dicha dolencia. Sin embargo, en vez de dar a los ratones dosis comparables con las consumidas por los usuarios regulares o infrecuentes de metanfetamina, McGinty et al. le dieron a un grupo de ratones cuatro megadosis de metanfetamina.

El equipo de McGinty inyectó 10mg de metanfetamina por peso corporal en kilogramos en los ratones, siendo que las últimas tres inyecciones ocurrieron en intervalos de dos horas después de la primera. Si una persona siguiera el mismo régimen, ¿cuánta metanfetamina tomaría conforme al atracón de McGinty? Para una mujer de 50kg, a 10mg el kilo, le inyectarían 500mg de metanfetamina – y después tres veces más durante un período de seis horas.

La pregunta obvia es: “¿cuatro dosis de 500mg de metanfetamina en seis horas no serían metanfetamina en demasía para una mujer de 50kg?” McGinty no hace ninguna mención a la propiedad de su dosificación o a la frecuencia con que la gente disfruta de dichas megadosis. Pese a que uno pueda encontrar una gama amplia de opiniones en cuanto a lo que constituye una dosis normal o una megadosis de metanfetamina, las pruebas son relativamente claras respecto de cuánta metanfetamina los humanos consumen regularmente.

La DEA hace referencia a un informe no citado del NIDA de 2006 que declara: “En algunos casos, los usuarios abusivos preceden la alimentación y el sueño mientras se dan a una forma de atracón conocido como “run”, inyectando hasta un gramo de la droga a cada 2 a 3 horas durante varios días hasta que el usuario se quede sin la droga o esté demasiado desorganizado para continuar”. Por alguna razón curiosa, el informe del NIDA no tiene ninguna citación ni referencia para reforzar su afirmación sobre los adictos superhumanos a la metanfetamina quienes necesitan hasta un gramo de una vez.

A la inversa, de acuerdo con la página web de información sobre las drogas Erowid, una gran dosis de metanfetamina, tomada intravenosamente, sería de 50mg. Aun para un usuario regular, 50mg generarían un colocón de una a tres horas y el consumidor tendría otras dos a cuatro horas para quedarse sobrio.

Por lo tanto, si seguimos los dictámenes de Erowid, en que un usuario regular de metanfetamina puede pasar siete horas entre colocones, vemos que McGinty y Cía. les dieron a los ratones 10 veces lo que un consumidor regular necesita y después les suministraron de nuevo la megadosis tres veces más en menos de siete horas.

Los ratones en el estudio de McGinty recibieron metanfetamina no adulterada. Ha habido otros casos documentados de consumo de metanfetamina no adulterada. Durante la época del Tercer Reich alemán, los soldados alemanes recibían Pervitin (que tenía 3mg de metanfetamina) y después otra droga que contenía Pervitin llamada D-IX. El D-IX tenía tres sustancias psicoactivas considerables: cocaína (5mg); metanfetamina (3mg); y 5mg de un extracto de morfina. Los soldados y sus comandantes eran aconsejados a tomar solamente dos pastillas (o de Pervitin o después del D-IX) por día como condición para evitar la somnolencia.

Entonces, que se compare: mientras que los soldados alemanes que pesaban casi 75kg estaban consumiendo no más que 12mg de metanfetamina (oralmente) por día (dos pastillas con tres miligramos cada, dos veces al día), ratones de laboratorio recibieron inyecciones con relativamente 250 veces la misma cantidad en un día. Ingerir doscientas cincuenta veces agua, café, aspirina, heroína, alcohol, etc., en un período de seis horas basta para matar a cualquiera. Que algunos investigadores encontraran pruebas de que ratones anormales iban a dar una señal de daño cerebral muchos meses después de lo que debería haber sido un atracón letal de metanfetamina no tiene nada especial.

De ninguna forma McGinty y su equipo se quedaron sin guía respecto de cuánta metanfetamina otros científicos estadounidenses suministran en sus estudios con animales. En contraste marcado con McGinty et al., investigadores en la UCLA (2007) les dieron a grupos de monos una cantidad variable de 0,2mg/Kg. a 0,06mg/Kg. de metanfetamina, nada más que tres veces al día. Pero ellos sí expusieron sus animales a la metanfetamima más a menudo que McGinty lo hizo. Los monos en el estudio de la UCLA fueron dopados de 9 a 12 veces por semana durante 6 a 8 semanas. ¿Cuáles fueron sus conclusiones? Los investigadores concluyeron que aunque tal exposición a la metanfetamina se correlacionara bastante con cambios conductuales, acciones antisociales y más agresivas, los cerebros de los monos NO mostraron mucha neurodegeneración. Si un grupo de mamíferos fue expuesto a la metanfetamina durante un período más largo, pero no mostró los mismos tipos de enfermedad informados por McGinty et al., ¿qué podemos concluir salvo que ella envenenó a sus ratones con megadosis de metanfetamina?

Es fácil discutir que McGinty y colegas simplemente han presentado otro artículo científico de chiripa y de propaganda pro gobierno de la Guerra a las Drogas. La historia reciente está llena de ejemplos de trabajos parecidos, con resultados igualmente dudosos:

  • En 1974, el Dr. Robert Heath de la Universidad Tulane envenenó a monos con humo de monóxido de carbono producido por la quema de marihuana. Pese a que el Dr. Heath afirmara que la propia marihuana producía daño cerebral, ¡investigaciones posteriores mostraron que Heath forzó a los monos a inhalar lo equivalente a 63 porros en cinco minutos y 30 porros al día durante 90 días!

  • En 1989, sin ninguna prueba científica, el Dr. Ira Chasnoff publicó un “estudio” en que proclamaba haber descubierto un nuevo fenómeno, el “bebe adicto al crack”. Años después, sin embargo, cuando otros neurólogos y él abordaron el tópico con algún rigor y fiscalización, Chasnoff declaró que no había efectos del desarrollo resultantes de la exposición a la cocaína in utero. Afirmando que la pobreza, no el crack, era el determinante más grande del desarrollo cerebral, Chasnoff escribió:

    “Su nivel mediano de funcionamiento del desarrollo es normal. [Los niños expuestos a la cocaína in utero] no son diferentes de los otros niños que crecen. No son los imbéciles retrasados [de que] la gente habla”.

  • En 2002, el investigador auspiciado por los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, sigla en inglés), George Ricaurte, anunció al mundo que el uso lúdico de éxtasis (MDMA) resulta en daño cerebral y que el consumo de éxtasis de parte de los adolescentes resultaría en la enfermedad de Parkinson y otras dolencias neuropsiquiátricas en la vida posterior. Como McGinty y Cía., el equipo de Ricaurte envenenó a monos con dosis bestiales de éxtasis que afirmaban ser dosis padrón – en verdad, Ricaurte no tenía ninguna referencia para definir qué debería ser una dosis básica. Los críticos contrarios a la guerra a las drogas respondieron inmediatamente, atacando la metodología y las conclusiones de la obra de Ricaurte. Un año después, por haber descubierto que él no había suministrado MDMA, la propia Science se retractó del artículo.

  • A principios de los años 1990, en el mismo hospital del que vienen McGinty y su equipo, el Hospital de la Universidad de Medicina en Charleston, Carolina del Sur, médicos y enfermeras en la sala de maternidad escogieron trabajar como brazo del estado en el procesamiento de la Guerra a las Drogas – y perpetuaron las falacias y estereotipos de los bebes adictos al crack sobre esa misma droga y los afroamericanos al mismo tiempo.

    El Hospital de la Universidad de Medicina instituyó una política de denuncia y facilitación del arresto de pacientes embarazadas, afroamericanas ante todo, que sacaban positivo para cocaína. Durante cuatro años, muchas afroamericanas fueron retiradas con cadenas del hospital públicamente.

    El personal médico, que colaboraba con el fiscal y la policía, realizó un “experimento” para ver si los arrestos reducían el consumo de drogas entre mujeres embarazadas. Excepto una, todas las treinta mujeres arrestadas según la política eran afroamericanas. La enfermera blanca que implementó y administró el programa admitió creer que la mezcla de las razas iba en contra de la voluntad de Dios y apuntó en las fichas médicas de la única mujer blanca que arrestaron que ella “vivía con su novio que era negro”. A pesar de las afirmaciones contrarias del personal del hospital y del fiscal general de Carolina del Sur, la mayoría de las madres arrestadas nunca recibió ningún tratamiento químico antes de ser llevada a la cárcel.

Entonces, con esta historia, debemos contextualizar el estudio de McGinty y lo que ella dice ser la grave necesidad social tanto para estudiar la metanfetamina como para hacer advertencias de sus males. En entrevistas recientes, McGinty les dijo a los reporteros que:

“La intoxicación por metanfetamina en cualquier adulto joven puede tener consecuencias deletéreas más tarde, pese a que [las consecuencias puedan] no ser aparentes hasta muchas décadas después de la exposición. Estos estudios dialogan directamente con la posibilidad de consecuencias de largo plazo para la salud pública resultantes de la epidemia actual [sic] de consumo abusivo de metanfetamina entre adultos jóvenes”.

¿Cuál es la base para que McGinty, médica e investigadora, proclame que Carolina del Sur, o los Estados Unidos, está sufriendo de una “epidemia de metanfetamina”? Empecemos con una conceptuación médica de epidemia. Como concepto médico de referencia, una epidemia se refiere a la ocurrencia de más casos de una enfermedad que lo esperado en una comunidad o región durante un determinado período de tiempo. Incluidos en la idea de un alto índice inesperado de aflicción, esperamos ver índices anormales o más altos de mortalidad.

La amenaza de epidemias en condiciones atestadas, densamente pobladas o insalubres está particularmente bien retratada en la historia militar. En muchas ocasiones, un germen ha sido tan importante como la espada o el arma en la determinación del resultado de una guerra. La conquista española de México debe gran parte de su éxito a una epidemia de viruela que destruyó cerca de mitad de la población azteca. El bacilo tifoideo mató a miles durante la Guerra de Secesión de los EE.UU. (1861-1865) y la Segunda Guerra de los Bóer (1899-1902). Además, el índice de mortalidad por el tifo epidémico aumenta con la edad. Más de la mitad de las personas que tienen 50 años de edad o más y no son tratadas se mueren de tifo.

Otros ejemplos de epidemias incluyen la gripe española y la peste bubónica. En 1918, algunas estimativas hallan que 28% de todos los estadounidenses fueron acometidos de la gripe española. Y el índice de mortalidad asociado con ese brote de gripe fue de 2,5%. La peste bubónica (o peste negra) ha sido responsable por pandemias en grande. La primera diseminación ocurrió del Oriente Medio a la Cuenca del Mediterráneo durante los siglos V y VI d.C., matando aproximadamente a 50% de la población de allí. La segunda pandemia afligió a Europa entre los siglos VIII y XIV, destruyendo casi 40% de la población.

Entonces, en tanto que en el contexto médico, el uso del termo epidemia esté reservado para enfermedades contagiosas y/o achaques seguidos de muerte, McGinty insiste en utilizar el argot inflamante respecto de un comportamiento que no es contagioso de ninguna manera – pese a que pueda ser adictivo para algunos usuarios individuales – y no demuestra índices ni altos ni excesivos de mortalidad.

De acuerdo con la edición de 2006 del estudio anual de la Universidad de Michigan, Monitoring the Future (financiado por el NIDA), menos de 1% de los adolescentes estadounidenses consume metanfetamina mensualmente. Otro informe reciente del NIDA (2003) descubrió que, en algunas partes de Nebraska, cerca de seis por ciento de los arrestados a través de cinco comarcas escogidas sacaron positivo para metanfetamina. Pero en números crudos, el mismo estudio descubrió que sólo 32 personas de una población de 644.000 fueron arrestadas y sacaron positivo para metanfetamina.

En diciembre de 2001, el Centro Nacional de Inteligencia sobre las Drogas informó que el consumo de metanfetamina en Carolina del Sur estaba muy abajo del de otros estados. Dicho eso, en 2004, un total de 500 personas buscó tratamiento para la adicción a la metanfetamina en Carolina del Sur. Es decir, 500 personas en una población de más de 4.3 millones – o poco más de 12 por 100.000 habitantes del estado.

En comparación, en un área del país en que la metanfetamina es supuestamente un problema visible, el Medio Oeste, ni siquiera un estado rural como Nebraska puede mostrar índices de consumo de metanfetamina que excedan el 1% para la población en general. Igualmente, dado que Carolina del Sur tiene índices de consumo de metanfetamina que son inferiores al promedio nacional y que el país no muestra que tal consumo entre adolescentes llegue ni siquiera a 1%, ¿dónde están las pruebas de una epidemia de metanfetamina? Considerando los propios datos del gobierno federal sobre el consumo de metanfetamina, la insistencia de McGinty en dicha epidemia simplemente no es creíble.

Asimismo, los índices de mortalidad en Carolina del Sur se han mantenido relativamente firmes a lo largo de los 15 años pasados y las tendencias demuestran que la mortalidad está en bajada. En 1998, el Estado de Carolina del Sur informó cero muerte por drogas / sobredosis en adolescentes. Lo mismo sucedió en 2004 (el último año para el cual hay datos disponibles).

Cuando McGinty no entiende lo básico, exagera o infla las afirmaciones y repite la vieja propaganda de la guerra a las drogas – aplicada a una nueva droga -, no hay motivos para creer que su investigación sea creíble.

Reportaje: Iniciativa de “menor prioridad legal” de la marihuana irá a votación mientras los activistas plagan al alcalde y el concejo de Denver

El 27 de agosto, el concejo municipal de Denver estuvo de acuerdo en poner una iniciativa para volver los delitos por tenencia adulta de marihuana la menor prioridad legal en las elecciones municipales de este otoño. No es como si al concejo le gustara la idea; en Denver, el concejo debe o mandar iniciativas que hayan reunido el número exigido de firmas de electores a los votantes o aprobarlas y sancionarlas inmediatamente.

Diferentemente de una serie de otras ciudades por todo el país que tienen ordenanzas de menor prioridad legal, la verdad es que la marihuana es legal conforme al código municipal de Denver. Los electores votaron en su legalización en 2005, pero las agencias municipales de seguridad y funcionarios políticos se han rehusado a implementar la voluntad de los electores, arrestando a infractores por delitos de marihuana según la ley estadual de Colorado. Pese a la señal clara de los votantes, en realidad los arrestos por marihuana aumentaron el año pasado.

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mitin de la SAFER, 27 de agosto de 2007
Pese a que el concejo aprobara la votación de la iniciativa por unanimidad, varios concejales la fustigaron por ser sobre todo simbólica y criticaron a sus defensores por hacer “chiste” de las elecciones.

“Están intentando hacer un chiste del proceso electoral en Denver”, dijo la concejal Carol Boigan. “Creo que esto tiene miras al teatro callejero y a capturar la atención de los medios”.

Aun los concejales que apoyan la reforma de las políticas de drogas, como el concejal Chris Nevitt, quien fue a favor de la iniciativa de legalización de 2005 y de la iniciativa estadual de legalización que fracasó en 2006, dijo que la iniciativa de menor prioridad legal estaba mal.

“La guerra contra las drogas es tan equivocada como la guerra contra Irak”, dijo Nevitt, que comparó las leyes antidrogas del país con el fracaso de la Ley Seca. “Esta cuestión precisa ser tratada en los ámbitos estadual y federal. Los electores de Denver ya se han pronunciado”.

La iniciativa fue concebida por la Citizens for a Safer Denver, la última encarnación de la SAFER (Safer Alternatives for Enjoyable Recreation, sigla en inglés) del director ejecutivo Mason Tvert, quien empezó venciendo votaciones en la universidad para igualar las penas para la marihuana y el alcohol, después pasó a la sensacional victoria de la legalización en Denver hace dos años. La principal afirmación de la SAFER, que plantea continuamente, es la de que la marihuana es más segura que el alcohol.

Tvert y sus colegas activistas se han especializado en atormentar el establishment político de Denver por su postura respecto de la marihuana, particularmente visando al alcalde John Hickenlooper, dueño de la microcervecería Wynkoop y contrario a la iniciativa pro legalización, a la iniciativa estadual de legalización que fracasó (la cual contó con el apoyo de la mayoría en Denver) y a la futura iniciativa. Una vez, ellos siguieron a Hickenlooper con un hombre vestido de pollo llamado “Chickenlooper” cuando él se rehusó a debatir con ellos.

La SAFER y su última encarnación municipal también se han especializado en tácticas innovadoras hechas para incitar la atención de los medios para progresar en su causa. Y han estado haciendo de las suyas otra vez en las últimas semanas. En una nota de prensa de 23 de agosto, el grupo ofreció retirar su iniciativa si el concejo municipal y el alcalde estuvieran de acuerdo en declarar una moratoria contra los arrestos por marihuana durante la convención nacional demócrata del próximo verano, en reconocer formalmente que el consumo adulto de marihuana es menos nocivo que el consumo de alcohol y en explorar las políticas de marihuana que reflejen la comprensión de que la marihuana es menos nociva que el alcohol.

“A fin de demostrar su compromiso con un abordaje más racional al consumo de marihuana y alcohol – y para darle un ejemplo al resto del país --, nuestra campaña requiere respetuosamente que los funcionarios municipales declaren una moratoria contra los emplazamientos por consumo adulto de marihuana durante la Convención Nacional Demócrata de 2008”, dijo Tvert en la nota de prensa. “Decenas de miles de personas van a inundar Denver para este evento tumultuado y visitantes y residentes de la ciudad no deberían enfrentar la amenaza de arresto por escoger simplemente la opción racional y más segura de consumir marihuana en vez de alcohol, si eso es lo que prefieren. Al fin, ésta es la primera ciudad en los Estados Unidos que ha sido a favor de quitar todas las penas para el consumo adulto de marihuana en privado”, observó.

“Entendemos que el Concejo Municipal de Denver y el alcalde Hickenlooper están extremadamente preocupados por mantener el orden durante la convención. Al permitir que adultos consuman marihuana en lugar del alcohol durante esta época agitada, pueden prevenir posiblemente el desorden que viene junto con el uso y abuso de alcohol con demasiada frecuencia”.

“El concejo estaba buscando formas de impedir que nuestra iniciativa entrara en las urnas, entonces decidimos ayudarlos”, le dijo Tvert a la Crónica esta semana. “También queríamos generar un poco de atención mientras el candelero está sobre Denver para la convención nacional demócrata”.

Como ya se esperaba, el concejo y el alcalde no cayeron, pero la oferta recibió demasiada atención de la prensa en Denver y Colorado y aun logró un artículo en el Washington Times, "Pot Touted to Calm Denver Rallies” [Se anuncia la marihuana para calmar los comicios de Denver].

“Básicamente, el concejo dio un quiebro de 180 intentando luchar para mantenerla en las urnas a la cara de nuestra oferta”, dijo Tvert. “No pudimos retirar la iniciativa, pero esto sólo muestra que están intentando vaciar esto de cualquier manera”.

Tvert también tenía algunas palabras menos bondadosas para el alcalde y el concejo. “El concejo ha dado señales de que se opondrá a la iniciativa”, dijo. “Hay tres que dicen que están con nosotros, pero en contra de esta ley en particular. Nuestra casa consistorial tiene todo derecho de decirle a la policía que pare de arrestar a adultos por tenencia de marihuana, pero estas personas se están portando como vendidos cobardes”, dijo, destacando a los regidores Chris Nevitt y Doug Linkhart, ambos los cuales apoyan la legalización de la marihuana.

Ni Nevitt ni la alcaldía devolvieron la llamada de la Crónica en busca de comentarios, pero Linkhart lo hizo.

“A mí me gustaría ver la marihuana legalizada en Colorado”, dijo Linkhart. “Aquí en Denver, los electores han sido dos veces a favor de eso y apoyé esos esfuerzos. Pero no apoyo esta iniciativa. La policía ha jurado imponer la ley y o ella existe o no”, dijo.

Linkhart también atacó a Tvert por sus tácticas. “Sus trucos enojaron a algunas personas electas y eso puede perjudicar su causa”, dijo. “Él es bueno en conseguir mucha atención y el envolvimiento de los medios, pero no sé si eso ayuda realmente a su causa”.

“Dicen que esta medida es simbólica apenas, pero creará una ley que tendrán que infringir si quieren seguir haciendo lo mismo de siempre”, dijo Tvert. “Estamos forzándolos a esto”.

Tvert y la Citizens for a Safer Denver también lograron generar un artículo en el Denver Daily News el día de la votación del concejo que denunciaba a por lo menos cuatro regidores y al alcalde por haber fumado marihuana. Intitulado "Hypocrisy on Pot?" [¿Hipocresía respecto a la marihuana?], el artículo no podía haber sido más oportuno.

“Sabíamos que el alcalde había tomado parte”, dijo Tvert. “Él dijo que lo había admitido, pero eso fue novedad para la mayoría. Esto muestra solamente cómo dicen mentiras. Había dos concejales que decían que la marihuana es una droga inicial, pero todos esos regidores que la fumaron, así como el alcalde, parecen estar llevándosela bien”, resopló.

Y aunque la votación aún esté a semanas de distancia, Tvert y Cía. están manteniendo la presión sobre el alcalde y el concejo. Su última acción es solicitar una vista pública sobre una medida que renovaría la sociedad de la ciudad con la Cervecería Coors, sedeada en la suburbana Golden. El acuerdo permitiría que la Coors auspiciara eventos en el Centro de Convenciones de Colorado, entre otros locales. La transacción “pasa la idea equivocada a los niños”, dijo Tvert.

“El Concejo necesita explicar de una vez por todas por qué es necesario castigar a adultos por consumir marihuana en orden a pasar la idea correcta a los niños, pero, de alguna forma, no hay ningún problema en hacer que nuestra ciudad se asocie oficialmente con una empresa del ramo de las bebidas alcohólicas para promover el consumo de alcohol para todos los que participen de estos eventos, inclusive los niños”, dijo, agregando que está preocupado que la Coors pueda auspiciar un circo que muchos niños frecuentarán el próximo mes.

Quizá fuera mejor para el establishment político de Denver adoptar los puntos de vista de los ciudadanos sobre lo que deberían ser las leyes sobre la marihuana. Por lo menos entonces no habría un Tvert para acosarlo.

Reportaje: Mientras la producción afgana de adormideras crece vertiginosamente, aumenta la presión por la erradicación aérea y más envolvimiento de los militares occidentales

Como se esperaba, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) anunció la semana pasada que la producción afgana de adormideras había alcanzado otra alta histórica. El anuncio sucede con un fondo de altos niveles continuos de violencia entre los talibanes revigorizados en parte por la infusión del dinero del narcotráfico y las fuerzas combinadas de los EE.UU./OTAN/Afganistán mientras la insurgencia sigue regenerándose.

El incremento en la producción de adormideras está sirviendo de pretexto para pedidos cada vez más estridentes de los estadounidenses para responder con una inmensa campaña de erradicación de la adormidera – aérea, de preferencia. Ahora, hay señales de que la oposición firme del gobierno Karzai a la fumigación aérea está debilitándose. Pero los expertos en políticas de relaciones exteriores de los EE.UU., Afganistán, drogas y conflicto contactados por la Crónica de la Guerra Contra las Drogas dijeron todos que tal campaña sería contraproducente – a lo mejor.

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los artículos del traficante de opio (foto del editor de la Crónica, Phil Smith, durante una visita de septiembre de 2005 a Afganistán)
De acuerdo con el Sondeo sobre la adormidera de Afganistán de 2007 de la ONUDD, el tamaño del cultivo de la adormidera aumentó 7% este año con relación a 2006, con cerca de 450.000 acres bajo cultivo. Pero la producción de adormideras tuvo un alza de 34% con relación a las 6.100 toneladas del año pasado, un dato que la ONUDD atribuyó a las mejores condiciones climáticas, con la producción total de adormideras estimada en lo que la ONUDD llamó “extraordinarias” 8.200 toneladas de adormidera este año.

Ahora, Afganistán abastece cerca de 93% de la adormidera del mundo, un alza con relación a los estimados 92% del año pasado.

La ONUDD informó que el número de provincias libres de la adormidera había aumentado de seis el año pasado para 13 este año. Señaló que la producción había disminuido en el centro-norte de Afganistán, donde los caudillos de la Alianza del Norte reinan supremos, pero había estallado en el este y el sureste – precisamente las áreas en que la presencia del Talibán es más fuerte. Mitad de la oferta mundial viene de una única provincia afgana, Helmand en el sureste, donde, no por coincidencia, el Talibán ha logrado “controlar vastas franjas de territorio” pese a las labores de desplazamiento de los efectivos afganos y de la OTAN.

“El cultivo de la adormidera está relacionado inversamente con el grado de control del gobierno”, dijo el director de la ONUDD, Antonio Maria Costa, en una declaración que fue lanzada juntamente con el informe. “Donde reinan las fuerzas antigobierno, florecen las adormideras. El problema de la adormidera afgana parece desalentador, pero aún hay esperanza”, añadió.

Costa convocó el gobierno afgano y la comunidad internacional a hacer un esfuerzo más determinado para luchar contra las “amenazas gemelas” de la adormidera y la insurgencia, inclusive más recompensas para agricultores o comunidades que abandonen la adormidera y más sanciones contra aquellos que no lo hacen, y atacar la corrupción relacionada con la prohibición que vuelve el gobierno Karzai tan connivente en el tráfico de opio como cualquier otro actor. [Ed.: Por supuesto, Costa no usó la palabra prohibición – pero debería hacerla utilizado.]

Él también convocó la OTAN a involucrarse más en los operativos antidrogas, algo que ha detestado hacer. “Como las drogas están financiando la insurgencia, los militares de Afganistán y sus aliados tienen interés en destruir los laboratorios de heroína, cerrar los mercados de opio y llevar a los narcotraficantes a la Justicia. La aceptación tácita del tráfico de opio está socavando las labores de estabilización”, dijo.

Pero, esta semana, la OTAN no parecía conmovida. “Estamos haciendo lo mejor posible, pedimos a los demás que hagan más”, dijo el subsecretario general de Operativos de la OTAN, Jim Pardew, en una rueda de prensa en Bruselas el miércoles. “En primer lugar, la lucha contra los estupefacientes es una responsabilidad afgana, pero necesitan ayuda”.

El vocero de la OTAN, James Appathurai, agregó que: “La OTAN no tiene orden de ser una fuerza de erradicación ni se propone a eso. La erradicación es una parte de una estrategia compleja”.

La reticencia de la OTAN se debe en parte al número creciente de bajas. Hasta este momento del año, 82 efectivos de la OTAN han sido muertos en Afganistán, de acuerdo con la página web I-Casualties, que rastrea las fuerzas estadounidenses y aliadas muertas y heridas tanto en Irak como en Afganistán. Esos más 82 soldados de los EE.UU., por lo menos 500 Policías Nacionales Afganos, numerosos soldados del Ejército Afgano, cientos – si no miles – de insurgentes y cientos de civiles.

En todo el año pasado, 98 efectivos de los EE.UU. y 93 de la OTAN fueron muertos; en 2005, 99 efectivos de los EE.UU. y 31 de la OTAN fueron muertos; y en 2004, sólo 52 soldados de los EE.UU. y seis de la OTAN murieron. La tendencia es de mal agüero y como el apoyo público a la intervención en la guerra del opio es débil en Europa y Canadá, la reluctancia de la OTAN en involucrarse más profundamente refleja la realidad política en casa.

No sucede lo mismo con el gobierno de los EE.UU. Hace menos de un mes y anticipando una cosecha plusmarquista este año, el gobierno lanzó su Estrategia antiestupefacientes de los EE.UU. para Afganistán. La estrategia pedía la integración de la lucha contra la insurgencia y los estupefacientes, el recurso a la erradicación en masa y el aumento de la utilización de los militares estadounidenses en la batalla contra la adormidera.

“Hay un vínculo claro y directo entre el narcotráfico ilícito y los grupos insurgentes en Afganistán”, dijo el informe del Departamento de Estado. El Pentágono “trabajará con la DEA” y demás agencias “para desarrollar opciones para una estrategia coordinada que integre y sincronice los operativos antiestupefacientes, particularmente la interdicción, en la estrategia general de seguridad”.

Hace mucho que los funcionarios del gobierno Bush han hecho presión por la erradicación aérea y el informe de la ONUDD ha echado leña al fuego. El domingo, el primer vicepresidente afgano, Ahmed Zia Massoud, rompió con el presidente Karzai al pedir un “abordaje más forzoso” para afrontar las adormideras “que se han diseminado como el cáncer”, como Karzai y él lo han dicho. “Debemos pasar de la erradicación terrestre a la fumigación aérea”, escribió él en el London Sunday Telegraph.

Pero el gobierno británico discuerda. Los altos funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores del Reino Unido dispensaron dichos llamamientos, diciendo que “es difícil imaginarse circunstancias en que los beneficios de la erradicación aérea superen las desventajas”.

El gobierno Karzai, aunque aparentemente esté dividido ahora respecto de autorizar la fumigación aérea o no, está aumentando la presión sobre el Occidente para que haga más. El lunes, el gobierno afgano anunció que había pedido formalmente a las fuerzas de la OTAN y los EE.UU. que echaran a los combatientes talibanes de las áreas de cultivo de la adormidera antes que los efectivos afganos entraran para erradicar.

“Para un nuevo plano para este año, hemos solicitado que las fuerzas militares extranjeras vayan y realicen operativos militares para permitirnos erradicar las adormideras”, dijo el vocero del Ministerio del Interior, Zemarai Bashary, en una rueda de prensa el lunes. “En áreas en que hay inseguridad, necesitamos fuerte soporte militar para poder erradicar las plantaciones de adormideras. La policía no puede erradicarlas y hacer frente a los insurgentes al mismo tiempo”, dijo.

Esa solicitud sucedió la semana pasada, en la estela de las críticas al Occidente proferidas por el propio presidente Karzai. Él acusó a la comunidad internacional de desanimarse cuando se trataba de la lucha contra los estupefacientes en Afganistán, señalando con mordacidad que donde su gobierno tenía el control, la producción de la adormidera había caído.

El miércoles, Costa, el director de la ONUDD, mantuvo la presión, diciendo en aquella rueda de prensa en Bruselas: “Hay una presión fuertísima que se acumula a favor de la erradicación aérea en esa parte de Afganistán. El gobierno no ha decidido aún y lo apoyaremos en lo que decida hacer”, dijo.

Pero, aunque la fumigación aérea y el aumento del envolvimiento de los militares de los EE.UU. y de la OTAN en la campaña contra la adormidera parezcan cada vez más probables, esa ruta está llena de obstáculos, de acuerdo con los expertos consultados por la Crónica.

“El cambio de opinión afgano es una respuesta directa al aumento de la presión de parte de los EE.UU. sobre el gobierno Karzai para que adopte un modelo de erradicación aérea a la colombiana”, dijo Ted Galen Carpenter, vicepresidente de estudios sobre políticas de defensa y relaciones exteriores en el libertariano Instituto Catón. “Hasta poco tiempo atrás, el gobierno Karzai resistió de veras a eso porque entendía que esto contrariaría a muchos labradores afganos, pero cuando se es el cliente de un patrocinador poderoso, es difícil resistir a la presión”.

Aunque la erradicación masiva pueda realmente causar algún impacto sobre el tráfico de opio, eso sucederá a un “costo horrible”, dijo Carpenter. “Eso llevará a los agricultores a las manos del Talibán y de sus aliados en la Al-Qaida, lo que es absolutamente la última cosa que necesitamos cuando se traba la guerra contra el terrorismo islámico”, dijo. “Afganistán fue aclamado como un gran éxito hace dos años, pero ahora está pareciendo muy incierto, el problema de la seguridad está deteriorándose con rapidez y una campaña masiva de erradicación apenas empeorará las cosas”.

“La erradicación fue más fuerte este año que el pasado, pero aún fue igual a casi nada”, dijo Vanda Felbab-Brown, socia no residente en la Institución Brookings quien se especializa en drogas, insurgencias y contrainsurgencias. “Entonces, ahora, la presión a favor de la erradicación aérea ha llegado casi al extremo. Pero hay un verdadero debate sobre si esto realmente lograría algo o terminaría siendo contraproducente. Creo que sería un desastre”, dijo, citando los motivos ahora familiares de problemas humanitarios y del aumento del apoyo al Talibán.

Cuando la Crónica le pidió que comentara, Barnett Rubin, director de estudios y socio sénior en el Centro de Cooperación Internacional de la Universidad de Nueva York, señaló sus publicaciones en la bitácora Informed Comment Global Affairs. Llamando la erradicación “la herramienta más fotogénica” en la estrategia contra los estupefacientes, Rubin escribió que él era forzado a observar con frecuencia que: “El narcotráfico internacional no es causado por los agricultores afganos”.

Las drogas no son el problema clave, argumentó Rubin, sino el dinero que viene de ellas, que financia la insurgencia y corrompe las fuerzas del gobierno. Empezar una campaña de erradicación no trata eficientemente del dinero de las drogas, escribió él, porque 80% de ello van a las manos de los traficantes. Y eso aumentará el valor de las adormideras, volviéndolas más atrayentes para los agricultores.

“Más erradicación forzosa en este momento”, escribió Rubin, “cuando tanto la interdicción como los sustentos alternativos mal están empezando, aumentará el valor económico de la economía de la adormidera, esparcirá el cultivo de nuevo en áreas del país que o lo han eliminado o lo han reducido y conducirá más comunidades a los brazos del Talibán”.

Las políticas de drogas de los EE.UU. están siendo orientadas menos por lo que va a funcionar en Afganistán que por preocupaciones políticas domésticas, dijo Felbab-Brown. “Como se avecinan las elecciones presidenciales, Afganistán va a ser una cuestión política. La pregunta que los demócratas harán es: ‘¿Quién perdió en Afganistán?’ Luego, hay un verdadero incentivo para que los republicanos demuestren resultados de alguna manera y la salida más fácil es la fumigación aérea. Éste es un caso clásico de políticas que son dominadas por la política”, dijo ella.

“Perdido en toda esa política está el hecho de que la erradicación nunca ha funcionando en el contexto de conflicto militar”, observó Felbab-Brown. “Eso sólo sucede después que la paz ha sido alcanzada, ya sea a través de la represión, como en el modelo maoísta, ya sea por intermedio del desarrollo alternativo, ya sea mediante la erradicación y la interdicción. Visto que el problema de la seguridad en Afganistán no está mejorando, es muy improbable que la erradicación funcione. A Karzai le gusta charlar sobre las drogas como un cáncer que aflige a Afganistán, pero al adoptar la erradicación aérea, estamos prescribiendo el tratamiento que mata al paciente”, dijo.

“Las labores antiestupefacientes no serán exitosas hasta que mejore la seguridad”, dijo Felbab-Brown. “La prioridad es ésa y exigirá varios componentes, uno de los cuales es que haya más efectivos en el lugar, inevitablemente”. Pero ella dijo que no percibe ninguna voluntad política para tal providencia ni en la OTAN ni en los EE.UU. “Como resultado de Irak, no hay ganas de aumentar los efectivos en este teatro vitalmente importante, entonces dudo bastante de las perspectivas para eso”, dijo ella.

“La situación está cada vez más desalentadora y la respuesta de los EE.UU. ha sido tomar la dirección equivocada”, resumió. “Ahora, parece que ya es demasiado tarde y las personas que intentaban detenerlo están haciéndose a un lado. Las políticas estadounidenses para Afganistán están siendo rehenes de las preocupaciones políticas domésticas”.

“Nadie tiene una buena respuesta para Afganistán”, dijo el director de la Drug Policy Alliance, Ethan Nadelmann, quien publicó recientemente un artículo que pide la creación de una zona roja global allí. “La pregunta es: ¿cuáles son las opciones? Uno, podemos seguir haciendo lo que estamos haciendo, lo que no está alcanzando los objetivos de nadie. Dos, podemos emprender una campaña agresiva de erradicación aérea, que sería un desastre humanitario y haría que la gente cayera en las manos del Talibán”, dijo, resumiendo las opciones de políticas que tienen más probabilidad de ocurrir.

“Tres, hay la franca legalización, pero eso no está en el horizonte político de nadie”, prosiguió Nadelmann. “Cuatro, hay la idea de comprar el opio de una vez. Eso puede funcionar por un año más o menos, pero casi inevitablemente se transformaría en una especie de sistema de mantenimiento del precio con el país produciendo el doble el año siguiente. No hay motivo para que los agricultores no nos vendan una parte y la otra al mercado clandestino; eso sólo inyectaría otro comprador en el mercado”.

Por ende, dijo Nadelmann, hay la propuesta del Consejo de Senlis de autorizar la producción de la adormidera para el mercado medicinal lícito. “La propuesta del Senlis es una idea interesante, pero hay un montón de problemas en ella, incluso la cuestión de saber si hay realmente una escasez global de analgésicos opiáceos. Es bueno que el Senlis divulgue esa idea provocativa, pero la cuestión es saber si es viable”, dijo Nadelmann.

Hay otra opción, explicó. “Aceptemos la adormidera como bien global”, dijo, “pensemos en Afganistán como el equivalente global de una zona roja municipal. Ella tiene todos tipos de ventajas naturales en la producción de la adormidera – es un productor de bajo coste y allí hay una tradición de su cultivo. Como la producción global de la adormidera está centrada casi exclusivamente en Afganistán, como ahora, es menos probable que surja en cualquier otro lugar, posiblemente con consecuencias aún más negativas”, argumentó.

“No estamos hablando de un lugar con un vácuo de autoridad que fomente el terrorismo, sino de una actividad regularizada que sirve al mercado global y que no puede ser erradicada ni suprimida, como se sabe después de cien años de historia”, prosiguió Nadelmann. “Tenemos que aceptar el hecho de que ella seguirá siendo cultivada, pero deberíamos manipular el mercado para asegurar que los EE.UU., la OTAN y el gobierno Karzai hagan progreso en sus objetivos económicos, políticos y de seguridad”.

Aunque la idea parezca ser espantosa, históricamente el gobierno de los EE.UU. no ha tenido miedo de colaborar con elementos criminosos cuando servía a sus intereses, ya sean los traficantes de heroína en el Sureste Asiático o en las docas de Marsella, ya sean los traficantes de cocaína durante la guerra centroamericana de los años 1980, ya sean los rebeldes afganos que cultivaban adormideras durante la guerra contra los soviets. “Nos hemos echado con criminales organizados y caudillos a lo largo de nuestra historia cuando eso sirvió a nuestros objetivos”, señaló Nadelmann.

Tal acción no exigiría pronunciamientos públicos, dijo Nadelmann; en verdad, sería lo contrario. “Bush no saldría a declarar un cambio de políticas, sino que simplemente se permite que suceda medio silenciosamente, como durante la Guerra Fría eran hechas transacciones con figurones porque se iba detrás de un objetivo más importante. Hay que haber límites morales, por supuesto, pero, en la medida en que se puede semilegitimarlo, se aumenta la probabilidad de regularizarlo y fiscalizarlo con eficiencia”, dijo.

“Esta sugestión puede ser llamada maquiavélica”, dijo Nadelmann, “o se puede llamarla simple pragmatismo, pero de entre un montón de opciones ruines, ésta puede ser la menos peor”.

Editorial: Por qué estamos luchando para acabar con la guerra contra las drogas

David Borden, Director Ejecutivo

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David Borden
En las frecuentes ocasiones en que me indagan por qué me opongo a las leyes sobre las drogas, me enfrento a un dilema - ¿por dónde empiezo? Hay tantos motivos importantes:

  • Medio millón de infractores no violentos de la legislación antidroga atasca nuestras prisiones y cárceles. Las sentencias mínimas obligatorias y las normas inflexibles de condenación sentencian a numerosos pequeños delincuentes a años, aun décadas entre rejas, a menudo bajo solamente la palabra de informantes confidenciales remunerados. Con dos millones de personas entre rejas, los EE.UU. lideran el mundo en el encarcelamiento, en un nivel radicalmente allende cualquier época en nuestra historia antes de un cuarto de siglo atrás;
  • La prohibición crea un mercado negro lucrativo que causa violencia y desorden, particularmente en nuestros barrios urbanos deprimidos, y seduce a jóvenes a vidas de criminalidad. Las leyes que penalizan la tenencia de jeringas y el medio de consumo y ventas clandestinas de drogas en general incentivan el reparto de jeringas y aumentan la diseminación de VIH y de hepatitis C. Miles de estadounidenses se mueren de sobredosis o intoxicaciones químicas por adulterantes todos los años y la mayor parte de sus muertes sería evitable mediante el mercado de control de calidad que existiría si las drogas fueran legales;
  • Nuestra guerra a las drogas en los Andes fomenta una guerra civil continua en Colombia, ya que los lucros provenientes de las drogas ilícitas generados por la prohibición permiten su escalada. El cultivo de adormideras y las tentativas de detenerlo tanto perjudican los intentos de construcción nacional de Afganistán como ayudan a nuestros enemigos;
  • Los pacientes que necesitan marihuana medicinal y la gente que se las da se quedan sin ella o viven con temor de arresto y proceso. Los temores de los médicos de ir en contra de los impositores de la ley hacen que grandes números de estadounidenses que necesitan opiáceos para los dolores crónicos se queden sin tratamiento o sean subtratados;
  • La discriminación agrede la dignidad de los miembros de nuestras minorías y de los pobres, negándoles la justicia igual para todos;
  • De exámenes toxicológicos en nuestros colegios a equipos de la SWAT invadiendo nuestros hogares, la privacidad ha sido destruida;
  • La ética en nuestro sistema de justicia penal es virtualmente la excepción en lugar de la regla y el perjuro, las violaciones de derechos constitucionales, la corrupción y la improbidad son endémicos y bastante tolerados en general – todo eso impelido por la guerra a las drogas;
  • La frustración con el fracaso de la guerra a las drogas, junto con la falta de diálogo sobre la prohibición, distorsiona el proceso de hechura de las políticas, resultando en intervenciones gubernamentales cada vez más intrusas y una dilución cada vez más grande de los valores estadounidenses centrales, como la libertad, la privacidad y la equidad.

Eso ni siquiera es todo y la cosa no luce bien. Por eso nos oponemos a las leyes antidrogas – por eso luchamos por un fin a la prohibición, por la legalización -, a causa del perjuicio y de la injusticia que la prohibición está infligiendo en personas tan distintas de muchísimas maneras. Y porque comprendemos que la libertad no es solamente el derecho a controlar nuestros cuerpos y lo que ponemos en ellos, pese a que eso debería bastar. Porque la libertad es el derecho de todos en esta tierra quienes no hayan infringido la libertad ajena a caminar en la calle o a ocuparse de sus negocios, a vivir como escojan sin ser confinados en una celda de prisión sólo porque su conducta personal no fue aprobada oficialmente.

Entonces, por tantas razones que casi no sé por dónde empezar – salvar las vidas de los adictos, para que los pacientes puedan ser tratados, por la privacidad, por la paz, por la seguridad, para restaurar la ética al gobierno, para acabar con las injusticias, grandes y pequeñas – por todos estos motivos y más, buscamos acabar con la prohibición de las drogas. Nuestros puntos de vista están correctos, nuestra causa es justa y luchamos por ella para volver el mundo un lugar mejor para todos.

Web Scan

"Dispatches from the War on Drugs," John Tierney blog (New York Times), discusses Ethan Nadelmann Foreign Policy piece and Radley Balko discussion of new pain doctor case

"Colombia Coca Cultivation Survey Results -- A Question of Methods," Transnational Institute Drug Policy Briefing using 2006 data to evaluate fumigation strategy

"Opium Jihad," Martin Jelsma and Tom Kramer for Red Pepper, June 2007

"The Ultimate Price," death penalty for drug offenses as violation of international and human rights, DrugScope

launch of Asian Drug User Network, HaRdCOREhARMREdUCER Drug War Log

DrugTruth Network update:
Cultural Baggage for 08/31/07: Seattle Hempfest "Pot Pride" + Terry Nelson & LEAP report, Drug War Facts & BBC News re Afghanistan (MP3)

Century of Lies for 08/31/07: Seattle Hempfest Law Enforcement Panel + Poppygate (MP3)

Conference: Drug Policy Alliance, New Orleans, December 2007

Registration has opened for the 2007 International Drug Policy Reform Conference, convening at the Astor Crowne Plaza in New Orleans, Louisiana. The conference begins the evening of Wednesday, December 5, and runs through Saturday, December 8. Special rates are available to those who register early.

The International Drug Policy Reform Conference, hosted by the Drug Policy Alliance, is a major international gathering of people who believe the war on drugs is doing more harm than good. The conference, which this year is themed "Working Toward a New Bottom Line," and will be co-hosted by the ACLU, the Harm Reduction Coalition, Law Enforcement Against Prohibition, the Marijuana Policy Project and Students for Sensible Drug Policy.

A new bottom line for drug policy would mean basing success on metrics such as prevention of overdose deaths and increased access to treatment rather than the current measure -- numbers of people arrested and incarcerated for drug use. The idea of working toward a new bottom line is particularly relevant in New Orleans, the site of the 2007 conference. Hurricane Katrina laid bare an array of problems, many of which are exacerbated by failed drug war policies. Furthermore, the state of Louisiana comes close to leading the nation in incarcerating people for drug law violations. Although the South remains a region where drug policy reform has yet to take a strong hold, choosing to hold the meeting in New Orleans could help to build momentum in an area that has the potential to make incredible progress.

Members and early-bird registrants will enjoy a significant discount off the regular registration rate:


Attendee Type Before Nov. 5 After Nov. 5 On Site
Members $275 $375 $400
Non-members $325 $425 $450
Students $150 $250 $275
One Day Rate $125 $150 $175

For further information, including details about conference programming, travel and lodging, visit http://www.drugpolicy.org/conference/.

Students: Intern at DRCNet and Help Stop the Drug War!

Want to help end the "war on drugs," while earning college credit too? Apply for a DRCNet internship for this fall semester (or spring), and you could come join the team and help us fight the fight!

DRCNet (also known as "Stop the Drug War") has a strong record of providing substantive work experience to our interns -- you won't spend the summer doing filing or running errands, you will play an integral role in one or more of our exciting programs. Options for work you can do with us include coalition outreach as part of the campaign to repeal the drug provision of the Higher Education Act, and to expand that effort to encompass other bad drug laws like the similar provisions in welfare and public housing law; blogosphere/web outreach; media research and outreach; web site work (research, writing, technical); possibly other areas. If you are chosen for an internship, we will strive to match your interests and abilities to whichever area is the best fit for you.

While our internships are unpaid, we will reimburse you for metro fare, and DRCNet is a fun and rewarding place to work. To apply, please send your resume to David Guard at dguard@drcnet.org, and feel free to contact us at (202) 293-8340. We hope to hear from you! Check out our web site at http://stopthedrugwar.org to learn more about our organization.

Editorial: Why We Are Fighting to End the War on Drugs

David Borden, Executive Director

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David Borden
On the frequent occasions when I am asked why I oppose the drug laws, I face a quandary -- where do I start? There are so many important reasons:

  • Half a million nonviolent drug offenders clog our prisons and jails. Mandatory minimum sentences, and inflexible sentencing guidelines, condemn numerous low-level offenders to years, even decades behind bars, often based solely on the word of compensated, confidential informants. With two million people behind bars, the US leads the world in incarceration, at a level radically beyond any time in our history before a quarter century ago.
  • Prohibition creates a lucrative black market that causes violence and disorder, particularly in our inner cities, and lures young people into lives of crime. Laws criminalizing syringe possession, and the overall milieu of underground drug use and sales, encourage needle sharing and increase the spread of HIV and Hepatitis C. Thousands of Americans die from drug overdoses or poisonings by adulterants every year, most of their deaths preventable through the quality-controlled market that would exist if drugs were legal.
  • Our drug war in the Andes fuels a continuing civil war in Colombia, with prohibition-generated illicit drug profits enabling its escalation. Opium growing, and attempts to stop it, both hurt Afghanistan's attempts at nation building and help our enemies.
  • Patients needing medical marijuana, and the people who provide it to them, go without or live in fear of arrest and prosecution. Physicians' fears of running afoul of law enforcers causes large numbers of Americans who need opiates for chronic pain to go un- or under-treated.
  • Profiling assaults the dignity of members of our minority groups, and of the poor, denying them equal justice.
  • From drug testing in our schools, to SWAT teams invading our homes, privacy has been gutted.
  • Ethics in our criminal justice system are virtually the exception rather than the rule, with perjury, violations of constitutional rights, corruption and general misconduct endemic and largely tolerated -- all of it driven by the drug war.
  • Frustration over the failure of the drug war, together with the lack of dialogue on prohibition, distorts the policymaking process, leading to ever more intrusive governmental interventions and ever greater dilution of the core American values of freedom, privacy and fairness.

And that isn't even all of it, and it isn't a pretty picture. And so we oppose the drug laws -- so we fight for an end to prohibition, for legalization -- because of the harm and the injustice that prohibition is inflicting on so many different people in so many ways. And because we understand that freedom is not just the right to control our bodies and what we put in them, even though that ought to be enough. Because freedom is the right for all people on this earth, not having infringed the freedom of others, to walk down the street, to go about their business, to live as they choose not confined to a prison cell just because their personal behavior was not officially approved.

And so for so many reasons that I almost don't know where to start -- to save the lives of the addicted, so patients can be treated, for privacy, for peace, for safety, to restore ethics to government, to end the injustices large and small -- for all these reasons and more, we seek to end drug prohibition. Our views are correct, our cause is just, and we fight for it to make this a better world for all.

Feature: As Afghan Opium Production Goes Through the Roof, Pressure for Aerial Eradication, Increased Western Military Involvement Mounts

To no one's surprise, the United Nations Office on Drugs and Crime (UNODC) announced last week that Afghan opium production had reached another record high. The announcement comes against a background of continued high levels of violence between Taliban insurgents reinvigorated in part by the infusion of drug trade money and combined US/NATO/Afghan forces as the insurgency continues to regenerate itself.

The increase in poppy production is lending heft to increasingly shrill calls by the Americans to respond with a massive -- preferably aerial -- poppy eradication campaign. Now, there are signs the Karzai government's firm opposition to aerial spraying is weakening. But US foreign policy, Afghanistan, and drugs and conflict experts contacted by Drug War Chronicle all said such a campaign would be counterproductive -- at best.

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the opium trader's wares (photo by Chronicle editor Phil Smith during September 2005 visit to Afghanistan)
According to UNODC's Afghanistan Opium Survey 2007, the extent of the poppy crop increased 17% this year over 2006, with nearly 450,000 acres under cultivation. But opium production was up 34% over last year's 6,100 tons, a figure UNODC attributed to better weather conditions, with total opium production this year estimated at what the UNODC called "an extraordinary" 8,200 tons of opium.

Afghanistan now supplies around 93% of the world's opium, up just a bit from last year's estimated 92%.

The UNODC reported that the number of opium-free provinces had increased from six last year to 13 this year. It noted that production had diminished in center-north Afghanistan, where Northern Alliance warlords reign supreme, but had exploded in the east and southeast -- precisely those areas where the Taliban presence is strongest. Half of the world supply comes from a single Afghan province, Helmand in the southeast, where, not coincidentally, the Taliban has managed to "control vast swathes of territory" despite the efforts of NATO and Afghan troops to dislodge it.

"Opium cultivation is inversely related to the degree of government control," said UNODC head Antonio Maria Costa in a statement accompanying the report's release. "Where anti-government forces reign, poppies flourish. The Afghan opium situation looks grim, but it is not yet hopeless," he added.

Costa called on the Afghan government and the international community to make a more determined effort to fight the "twin threats" of opium and insurgency, including more rewards for farmers or communities that abandon the poppy and more sanctions on those who don't, as well as attacking the prohibition-related corruption that makes the Karzai government as complicit in the opium trade as any other actor. [Ed: Costa of course didn't use the word prohibition -- but he should have.]

He also called for NATO to get more involved in counter-narcotics operations, something it has been loathe to do. "Since drugs are funding insurgency, Afghanistan's military and its allies have a vested interest in destroying heroin labs, closing opium markets and bringing traffickers to justice. Tacit acceptance of opium trafficking is undermining stabilization efforts," he said.

But this week, NATO appeared unmoved. "We are doing the best we can, we would ask others to do more," NATO Deputy Assistant Secretary-General for Operations Jim Pardew told a Brussels news conference Wednesday. "The fight against narcotics is first and foremost an Afghan responsibility but they need help."

NATO spokesman James Appathurai added that: "NATO is not mandated to be an eradication force, nor is it proposed. Eradication is one part of a complex strategy."

NATO's reticence is in part due to rising casualties. So far this year, 82 NATO soldiers have been killed in Afghanistan, according to the I-Casualties web site, which tracks US and allied forces killed and wounded in both Iraq and Afghanistan. That's along with 82 US soldiers, at least 500 Afghan National Police, numerous Afghan Army soldiers, hundreds -- if not thousands -- of insurgents, and hundreds of civilians.

In all of last year, 98 US and 93 NATO troops were killed; in 2005, 99 US and 31 NATO troops were killed; and in 2004, only 52 US and six NATO soldiers died. The trend line is ominous, and with public support for intervening in the opium war weak in Europe and Canada, NATO reluctance to get more deeply involved reflects political reality at home.

It's not the same with the US government. Less than a month ago, and anticipating a record crop this year, the government released its US Counternarcotics Strategy for Afghanistan. The strategy called for integrating counterinsurgency and counternarcotics, a resort to mass eradication, and the increased use of the US military in the battle against the poppy.

"There is a clear and direct link between the illicit opium trade and insurgent groups in Afghanistan," the State Department report said. The Pentagon "will work with DEA" and other agencies "to develop options for a coordinated strategy that integrates and synchronizes counternarcotics operations, particularly interdiction, into the comprehensive security strategy."

Bush administration officials have long pushed for aerial eradication, and the UNODC report has added fuel to the flames. On Sunday, Afghan first vice-president Ahmed Zia Massoud broke with President Karzai to call for a more "forceful approach" to tackle the poppies "that have spread like cancer," as he and Karzai both have put it. "We must switch from ground based eradication to aerial spraying," he wrote in the London Sunday Telegraph.

But the British government begs to differ. Senior Foreign Office officials dismissed such calls, saying "it is difficult to envisage circumstances where the benefits of aerial eradication outweigh the disadvantages."

The Karzai government, while apparently now split on whether to okay aerial spraying, is turning up the pressure on the West to do more. On Monday, the Afghan government announced it had formally asked NATO and US forces to clear Taliban fighters from opium-growing areas before Afghan troops move in to eradicate.

"For a new plan for this year, we've requested that the foreign military forces go and conduct military operations to enable us to eradicate poppy crops," Interior Ministry spokesman Zemarai Bashary said at a Monday press conference. "In areas where there's insecurity, we need strong military support to be able to eradicate poppy fields. Police can't eradicate poppies and fight insurgents at the same time," he said.

That request came on the heels of criticism of the West last week from President Karzai himself. He accused the international community of dropping the ball when it came to counter-narcotics in Afghanistan, noting pointedly that where his government had control, poppy production had dropped.

UNODC head Costa Wednesday kept up the pressure, telling that Brussels news conference: "There is very strong pressure building up in favor of aerial eradication in that part of Afghanistan. The government has not decided yet and we will support the government in whatever it decides to do," he said.

But while aerial spraying and increased US and NATO military involvement in the anti-poppy campaign look increasingly probable, that route is paved with obstacles, according to the experts consulted by the Chronicle.

"The change in the Afghan position is a direct response to the US upping the pressure on the Karzai government to adopt a Colombian-style model of aerial eradication," said Ted Galen Carpenter, vice president for defense and foreign policy studies at the libertarian-leaning Cato Institute. "Until very recently, the Karzai government really resisted that because they understood this will antagonize a good many Afghan farmers, but when you are the client of a powerful patron, the pressure is difficult to resist."

While massive eradication may indeed have some impact on the opium trade, it will come at a "horrific cost," said Carpenter. "That will drive farmers into the hands of the Taliban and its Al Qaeda allies, which is absolutely the last thing we need in pressing the war against Islamic terrorism," he said. "Afghanistan was hailed as a great success as recently as two years ago, but now it's looking very dicey, the security situation is deteriorating rapidly, and a massive eradication campaign will only make it worse."

"Eradication was stronger this year than last, but it still amounted to almost nothing," said Vanda Felbab-Brown, a nonresident fellow at the Brookings Institution who specializes in drugs, insurgencies, and counterinsurgencies. "So now, the pressure for aerial eradication is almost at fever pitch. But there is real debate about whether this would really achieve anything or end up being counterproductive. I think it would be a disaster," she said, citing the now familiar reasons of humanitarian problems and increasing support for the Taliban.

When asked to comment by the Chronicle, Barnett Rubin, Director of Studies and Senior Fellow at New York University's Center on International Cooperation, pointed to his blog posts at Informed Comment Global Affairs. Calling eradication "the most photogenic tool" in counter-narcotics strategy, Rubin wrote that he was often forced to point out that: "The international drug trade is not caused by Afghan farmers."

The key problem is not drugs, Rubin argued, but drug money, which finances the insurgency and corrupts government forces. Embarking on a campaign of eradication does not effectively go after the drug money, he wrote, because 80% of it goes to traffickers. And it will increase the value of poppy crops, making them more attractive to farmers.

"More forcible eradication at this time," Rubin wrote, "when both interdiction and alternative livelihoods are barely beginning, will increase the economic value of the opium economy, spread cultivation back to areas of the country that have eliminated or reduced it, and drive more communities into the arms of the Taliban."

US policy is being driven less by what will work in Afghanistan than by domestic political concerns, Felbab-Brown said. "With presidential elections coming up, Afghanistan is going to be a political issue. The question Democrats will ask is 'Who lost Afghanistan'? Thus, there is a real incentive for the Republicans to demonstrate results in some way, and the easiest way is with aerial spraying. This is a classic case of policy being dominated by politics," she said.

"Lost in all the politics is the fact that eradication has never worked in the context of military conflict," Felbab-Brown noted. "It only comes after peace has been achieved, whether through repression, as in the Maoist model, through alternative development, or through eradication and interdiction. Since the security situation in Afghanistan is not improving, it is very unlikely eradication will work. Karzai likes to talk about drugs as a cancer afflicting Afghanistan, but by embracing aerial eradication, we are prescribing the treatment that kills the patient," she said.

"Counter-narcotics efforts will not be successful until security improves," said Felbab-Brown. "That's the priority, and that will require various components, one of which is inevitably more troops on the ground." But she said she sees no political will for such a move in NATO or in the US. "As a result of Iraq, there is no will to increase troops in this vitally important theater, so I am very skeptical about the prospects for that," she said.

"The situation is growing grimmer and grimmer, and the US response has been to move in the wrong direction," she summarized. "Now, it appears the train has left the station, and the voices that tried to stop it are falling by the wayside. American Afghan policy is being held hostage to domestic political concerns."

"Nobody has a good answer for Afghanistan," said Drug Policy Alliance head Ethan Nadelmann, who recently published an article calling for the creation of a global vice district there. "The question is what are the choices? One, we can keep doing what we're doing, which is not accomplishing anybody's objectives. Two, we could embark on an aggressive aerial eradication campaign, which would be a humanitarian disaster and push people into the hands of the Taliban," he said, summarizing the most likely policy options to occur.

"Three, there is outright legalization, but that isn't on anybody's political horizon," Nadelmann continued. "Four, there is the notion of just buying up the opium. That might work for a year or so, but it would almost inevitably become a sort of price support system with the country producing twice as much the following year. There's no reason why farmers wouldn't sell some to us and some to the underground; it would only inject another buyer into the market."

Finally, said Nadelmann, there is the Senlis Council proposal to license opium production for the licit medicinal market. "The Senlis proposal is an interesting idea, but there are a lot of issues with it, including the question of whether there really is a global shortage of opiate pain medications. It is good that Senlis put that provocative idea out there, but the question is whether it is workable," Nadelmann said.

There is another option, he explained. "Let's just accept opium as a global commodity," he said, "and let's think of Afghanistan as the global equivalent of a local red light district. It has all sorts of natural advantages in opium production -- it's a low-cost producer and there is a history of opium growing there. With global opium production centered almost exclusively in Afghanistan, as it is now, there is less likelihood it will pop up somewhere else, possibly with even more negative consequences," he argued.

"We are not talking about a place with a vacuum of authority that fosters terrorism, but a regulated activity serving a global market that cannot be eradicated or suppressed, as we know from a hundred years of history," Nadelmann continued. "We have to accept the fact that it will continue to be grown, but we should manipulate the market to ensure that the US, NATO, and the Karzai government advance their economic, political, and security objectives."

While the notion may sound shocking, the US government has historically been unafraid of working with criminal elements when it served its interests, whether it was heroin traffickers in Southeast Asia or the docks of Marseilles or cocaine traffickers during the Central American wars of the 1980s or Afghan rebels growing poppies during the war against the Soviets. "We've gotten in bed with organized criminals and warlords throughout our history when it served our objectives," Nadelmann noted.

Such a move would not require public pronouncements, Nadelmann said; in fact, quite the opposite. "Bush wouldn't come out and declare a policy shift, but you just sort of quietly allow it to happen, just as during the Cold War you made deals with strongmen because you were pursuing a more important objective. There have to be moral limits, of course, but to the extent you can semi-legitimize it you increase the chance of effectively regulating and controlling it," he said.

"You can call this suggestion Machiavellian," Nadelmann said, "or you can call it simple pragmatism, but given a lot of crummy choices, this could be the least worst."

Review and Critique: Methamphetamine Mice Study Falls Far Short

Posted in:

special to Drug War Chronicle by John Calvin Jones, Ph.D., JD

(Editor's Note: This article was submitted with full scholarly citations. We edited them out for reasons of brevity and style. Anyone wishing the fully annotated version of the article can request it by sending an email to psmith@drcnet.org.)

On August 14, both the newswires and the Society of Neuroscience announced that Dr. Jacqueline McGinty and her colleagues made some new, important, scientific findings about the "long-term consequences of methamphetamine use." McGinty found some of the neurological effects (i.e. brain damage) that methamphetamine causes, the society claimed. In a study titled, "Long-Term Consequences of Methamphetamine Exposure in Young Adults Are Exacerbated in Glial Cell Line-Derived Neurotrophic Factor Heterozygous Mice," researchers claim that after a mere four doses of methamphetamine, they could measure residual brain damage in mice over nine months later. The researchers then conclude, reasoning by analogy, that use of methamphetamine by humans will lead to brain damage that harkens Parkinson's disease.

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NIDA brain scans
At a most basic level, there are methodological, political, and ethical questions about the validity and propriety of the study and the authors' conclusions. First, McGinty et al. injected the mice with mega doses of methamphetamine, not doses comparable to what recreational or addicted users take.

Second, after claiming that glial cell line-derived neurotrophic factor (GDNF) protects dopamine neurons from the toxic effects of methamphetamine, McGinty depleted the GDNF in one set of mice, administered the meth to them and then concluded that the meth (not their chemical imbalance) caused brain damage. Given that the brains of humans are not altered to lower their GDNF, why should we believe the findings are applicable to people who use meth?

Third, for over a hundred years, the federal government has produced and/or supported research that parrots the government position to vilify certain drugs and those populations who use them. More poignantly, the state of South Carolina and the Medical University of South Carolina where McGinty works has recently been on the frontlines of the prosecution of the war on drugs, as opposed to addressing drug use issues as a medical matter.

In this respect, this latest piece, funded by both the US Army (which compels soldiers to consume amphetamines) and NIDA, compels us to question the research project itself, let alone its supposed results and speculative conclusions.

McGinty and her co-authors purport to tell us that typical doses of methamphetamines can have serious, long-lasting, deleterious effects on brain function to the point of causing Parkinson's disease or Parkinson's-like neurological impairment and disorder. However, instead of giving mice comparable doses as consumed by regular or infrequent meth users, McGinty et al. gave one set of mice four mega doses of methamphetamine.

Four times, McGinty's team injected mice with 10mg of meth per kg body weight, the latter three injections coming at two hour intervals after the first. If a person followed the same regime, how much meth would she take following the McGinty binge? For a 110 pound woman (50 kg), at 10mg per kg, she would be injected with 500 mg of meth -- and then injected three more times over a period of six hours.

The obvious question is, "would four doses of 500mg of meth in six hours be a lot of meth for a 50kg woman?" McGinty fails to provide any mention on the propriety of their dosage and or how common it is for people to enjoy such mega doses. Though one might find a wide range of opinion as to what constitutes either a normal or mega-dose of methamphetamine, the evidence is relatively clear as to how much meth humans regularly consume.

The DEA references an un-cited NIDA report of 2006 which declares, "In some cases, abusers forego food and sleep while indulging in a form of binging known as a "run," injecting as much as a gram of the drug every 2 to 3 hours over several days until the user runs out of the drug or is too disorganized to continue." For some curious reason, the NIDA report has no citations or references to bolster its claim about superhuman meth addicts who need as much as a gram at a time.

Conversely, according to the drug information web site Erowid, a large dose of meth, taken intravenously, would be 50 mg. For even a regular user, 50 mg would generate a high from one to three hours and the user would have another two to four hours to come down.

Hence, if we follow the dictates of Erowid, where a regular meth user might go seven hours between hits, we see that McGinty and company gave mice 10 times what a regular user needs and then re-administered the mega dose three more times within less than seven hours.

The mice in McGinty's study were given unadulterated meth. There have been other documented cases of unadulterated meth use. During the time of the German Third Reich, German soldiers were given Pervitin (which had 3mg of methamphetamine) and later another drug which contained Pervitin called D-IX. D-IX had three significant psychoactive substances, cocaine (5mg), methamphetamine (3mg), and 5mg of a morphine extract. Soldiers and their commanders were advised to take only two pills (either the Pervitin or later the D-IX) per day as necessary to stave off sleepiness.

To compare then, while German soldiers weighing roughly 75kg (165 lbs.) were taking not more than 12 mg of meth (orally) per day (two pills with three mg each, twice a day), lab mice were injected with relatively 250 times as much, in one day. To ingest two hundred times too much water, coffee, aspirin, heroin, alcohol, etc. within a six hour period is enough to kill anyone. That some researchers found evidence that defective mice would show a sign of brain damage many months after what should have been a life ending meth binge is unremarkable.

And by no means were McGinty and her team without any guide as to how much meth other American scientists administer in their animal studies. In sharp contrast with McGinty et al., researchers at UCLA (2007) gave groups of monkeys a range from .2mg/kg to .06mg/kg of meth, no more than three times per day. But they did expose their animals to meth more often than McGinty did. The monkeys in the UCLA study were doped up 9-12 times per week for 6-8 weeks. What were the study's conclusions? The researchers concluded that while such meth exposure correlated strongly with behavioral changes, anti-social and more aggressive actions, the brains of the monkeys did NOT show extensive neurodegeneration. If one set of mammals were exposed to meth for a longer period, yet did not show the same types of disease as reported by McGinty et al., what can we conclude except that she poisoned her mice with mega doses of meth?

It is easy to argue that McGinty and colleagues simply have produced another junk-science, pro-government Drug War propaganda piece. Recent history is filled with examples of similar efforts, with equally dubious results:

  • In 1974 Dr. Robert Heath of Tulane University poisoned monkeys with carbon monoxide smoke produced by burning marijuana. Though Dr. Heath claimed that the marijuana itself produced brain damage, later investigation showed that Heath forced the monkeys to inhale the equivalent of smoke from 63 joints in five minutes and 30 joints a day for 90 days!

  • In 1989, without any scientific evidence, Dr. Ira Chasnoff published a "study" where he proclaimed to have found a new phenomenon, the "crack baby." Years later, however, when he and other neurologists approached the topic with some rigor and control, Chasnoff declared that there were no developmental effects from in utero cocaine exposure. Claiming that poverty, not crack, was the greatest determinant of brain development, Chasnoff wrote:

    "Their average developmental functioning level is normal. [In utero cocaine exposed children] are no different from other children growing up. They are not the retarded imbeciles [that] people talk about."

  • In 2002, NIH sponsored researcher, George Ricaurte, announced to the world in an article published in Science magazine that recreational use of ecstasy (MDMA) leads to brain damage and that ecstasy use by teens would lead to Parkinson's or other neuropsychiatric diseases in later life. Like McGinty and Co., Ricaurte's team poisoned monkeys with massive doses of ecstasy that they claimed were standard doses -- in fact Ricaurte had no references as to define what a baseline dose should be. Voices opposed to the drug war responded immediately, attacking the methodology and conclusions of Ricaurte's work. One year later, after Ricaurte discovered that he had not actually administered MDMA (!), Science itself retracted the article.

  • In the early 1990s, at the same hospital whence McGinty and her team hail, the Medical University Hospital in Charleston, South Carolina, doctors and nurses on the maternity ward elected to work as an arm of the state in prosecuting the drug war -- and perpetuated the crack baby myths and stereotypes about crack and African-Americans at the same time.

    The Medical University Hospital instituted a policy of reporting on and facilitating the arrest of pregnant, primarily African-American, patients who tested positive for cocaine. For four years, many African-American women were dragged out publicly from the hospital in chains.

    The medical staff, working in collaboration with the prosecutor and police, conducted an "experiment" to see if arrests would reduce drug use by pregnant women. All but one of the thirty women arrested pursuant to the policy were African-American. The white nurse who implemented and ran the program admitted that she believed that mixing of the races was against God's will and noted in the medical records of the one white woman they arrested that she "lived with her boyfriend who is a Negro." Despite claims to the contrary by hospital staff and the South Carolina Attorney General, most of the arrested mothers were never offered any drug treatment before being taken to jail.

So with this history, we must contextualize McGinty's study and what she claims is the serious social need both to study meth and to warn us of its ills. In recent interviews, McGinty told reporters that:

"Methamphetamine intoxication in any young adult may have deleterious consequences later in life, though [the consequences might] not be apparent until many decades after the exposure. These studies speak directly to the possibility of long-term public health consequences resulting from the current epidemic [sic] of methamphetamine abuse among young adults."

What is the basis for McGinty, a medical doctor and researcher, proclaiming that South Carolina, or the United States, is suffering from a "meth epidemic"? Let us start with a medical definition of an epidemic. As a baseline medical definition, an epidemic refers to the occurrence of more cases of a disease than would be expected in a community or region during a given time period. Included in the idea of an unexpectedly high rate of affliction, we expect to see abnormal or higher rates of mortality.

The threat of disease epidemics in crowded, densely populated or unsanitary conditions is particularly well illustrated in military history. On many occasions a germ has been as important as the sword or gun in determining the outcome of a war. The Spanish conquest of Mexico owes much of its success to an epidemic of smallpox that destroyed about half of the Aztec population. The typhoid bacillus killed thousands during the American Civil War (1861-1865) and the Boer War (1899-1902) in South Africa. Further, the mortality rate from epidemic typhus increases with age. Over half of untreated persons age 50 or more die from typhus.

Other examples of epidemics include the Spanish flu and Bubonic plague. In 1918, some estimates find that 28% of all Americans were affected with the Spanish Flu. And the mortality rate associated with that flu outbreak was 2.5%. The Bubonic plague (or Black plague) has been responsible for great pandemics. The first spread occurred from the Middle East to the Mediterranean basin during the fifth and sixth centuries AD, killing approximately 50% of the population there. The second pandemic afflicted Europe between the 8th and 14th centuries, destroying nearly 40% of the population.

So while in the medical context, the use of the term epidemic is reserved for contagious diseases and or ailments associated with mortality, McGinty insists on using the inflammatory language in relation to a behavior that in no way is contagious -- though arguably addictive for some individual users -- and does not demonstrate excessive or high mortality rates.

According the 2006 edition of the annual study by the University of Michigan, Monitoring the Future (funded by the NIDA), less than 1% of American teens use meth monthly. Another recent NIDA report (2003) found that in some parts of Nebraska, nearly six percent of arrestees across five select counties tested positive for methamphetamine. But in raw numbers, that same study found that only 32 people out of a population of 644,000 were both arrested and tested positive for meth.

In December 2001, the federal National Drug Intelligence Center reported that meth use in South Carolina was far below that of other states. That said, in 2004, a total of 500 people sought treatment for meth addiction in South Carolina. That is, 500 people in a population of over 4.3 million -- or little more than 12 in 100,000 residents of the state.

To compare, in an area of the country where meth is supposedly a visible problem, the Midwest, not even a rural state like Nebraska can show meth use rates of over 1% for the general population. Similarly, given that South Carolina has meth use rates below the national average, and the nation does not show teen meth use at even 1%, where is the evidence of a meth epidemic? Given the federal government's own data on meth use, McGinty's insistence on a meth epidemic is simply not credible.

Similarly, the mortality rates in South Carolina have remained relatively steady over the past 15 years and trend lines show decreasing mortality. In 1998, the State of South Carolina reported zero drug deaths / overdoses in teens. The same was true in 2004 (the last year that data is available).

When McGinty cannot get the basics right, exaggerates or inflates claims, and repeats old drug war propaganda -- as applied to a new drug -- there is little reason to believe her research is credible.

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Proposals: IHRD Providing Small Grants on Health and Human Rights, 2008 UN Drug Summit

The International Harm Reduction Development Program (IHRD) of the Open Society Institute (OSI) is offering small grants to support the collection and presentation of information that evaluate the health and human rights consequences, with regard to injection drug use-driven and HIV infections, of the resolutions taken at the 1998 UN General Assembly Special Session on Drugs.

This project will provide grants of up to $12,000 USD for organizations or networks able to produce a report in English on how law enforcement and drug control have impacted HIV prevention and treatment efforts for drug users in their country or region. The reports, to be gathered from developing/transitional countries with injection-driven HIV epidemics (either majority of cases of HIV due to injection, or significant, concentrated IDU epidemic), will be edited and compiled in a booklet to be published by IHRD during activities leading up to the high-level ministerial meeting in Vienna in 2009 at which countries will reflect on progress since the 1998 UNGASS. Preference will be given to proposals that have a regional, rather than country specific, focus.

This document serves as a formal invitation to submit a letter of intent (LoI). This brief concept paper allows you the opportunity to both demonstrate your understanding of the aim of this project and your perspective of how it can be realized in your region. While there are many aspects to health, policing, and drug control, applicants must demonstrate a particular connection to policies and practices tied to HIV and drug use, particularly injecting drug use.

The LoI must:

  1. be received by Wednesday, September 15, 2007 (NY time), electronically as an attachment;
  2. be addressed to Kasia Malinowska-Sempruch, IHRD Program Director, IHRD@sorosny.org , with a subject line of UNGASS+10 LoI, with a copy to famesq@terra.com.br;
  3. be submitted in English, not to exceed three pages, double-spaced, that outlines key issues, existing evidence, and potential sources for more detailed information;
  4. contain a two-sentence introduction and contact information on each of the individuals submitting the grant.

IHRD will review your LoIs and notify you by the end of September. If accepted, you will be invited to submit a slightly expanded proposal and budget. We hope to have final proposals by mid-October, and decisions by November. Any questions about the application process of applying should be addressed to Fabio Mesquita (famesq@terra.com.br).

Your Letter of Intent should address the following questions:

1. Concept of the Report

How can your organization or network contribute to evaluate and describe the health consequences (particularly HIV/AIDS epidemic related to the use of injectable drugs) as a consequence of the decisions made at UNGASS (United Nations General Assembly Special Session on Drugs) in 1998? Start describing the problem in your region, then the conditions which make this an issue of national or international relevance in the developing world.

2. Report Goals and Objectives

Please describe your proposed activity, including timeline, capacity and potential partners or sources of information to document:

  1. the number of estimated people who inject drugs in 1998 and in 2008;
  2. the number of HIV cases related to people who inject drugs in 1998 and in 2008;
  3. numbers of people imprisoned on drug charges, as absolute numbers and share of total, in 1998 and in 2008.
  4. reports on injection inside of the prison system, HIV or HCV epidemic in prisons in 2008;
  5. substitution therapy and sterile syringe programs in prison, and where relevant, possible waiting lists status;
  6. drug treatment in "closed settings" in your country/region, numbers in such treatment facilities, and means for introduction and release of drug users into these institutions;
  7. barriers to access treatment (particularly substitution treatment);
  8. availability of HIV prevention for IDUs -(such as needle exchange, outreach work and condom distribution among others) with estimated coverage and some detail about what is meant by coverage;
  9. barriers to access prevention or drug treatment;
  10. ARV treatment given to those with a history of drug use, and to active users, or regulations regarding such treatment, and informal practices that might impact its provision;
  11. violations of human rights of drug users by police and health care providers.

3. Other relevant information

4. Implementation

How long would you take to get this information and write your report? What is the scope (regionally speaking) of your possible report (one country, one entirely region, one piece of the region)? How does your country or region match the profile of one where IDU-driven HIV is a significant issue?

5. Capacity and Resources

Describe how the organization applying for this grant is in a position to undertake this project. Who would the organization designate to take care of this report? What existing sources of information might you draw on? What partners might assist in provision of information?

Job Announcement: Executive Director, Justice Policy Institute

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The Justice Policy Institute is a Washington, DC-based research, policy and communications advocacy organization whose mission is to end society's reliance on incarceration, and to promote effective solutions to social problems. JPI is seeking a dedicated and experienced leader to move the organization forward. Candidates must be committed to and respect JPI's historic mission, and understand the organizations place within the larger field working for more sensible sentencing and correctional policies, and juvenile justice reform, have a background in juvenile and criminal justice research, understand and have implemented research and communications strategies to achieve policy reform goals, and know how to harness both research and communications strategies to support policy reform. Specific responsibilities include project oversight and project management, research and public administration, communication and public relations, fundraising and budgetary responsibilities, personnel, board and organizational development.

To apply, please first visit http://www.justicepolicy.org to review the full position announcement and the organization's work. Interested candidates should email a cover letter or resume to Julie Peterson, JPI Executive Director Search Consultant, jempeterson@verizon.net. No phone calls.

Job Listing: Director of Government Relations, MPP

The Marijuana Policy Project, a fast-paced, well-respected lobbying organization, is seeking a seasoned Director of Government Relations.

The Director of Government Relations should have strong political instincts and solid political or government relations experience, be an excellent manager, and be able to persuasively promote MPP's policy goals.

The overarching goal of the position is to pass medical marijuana legislation in the US Congress, while preventing bad bills from being enacted. The Director of Government Relations' responsibilities are:

1. Managing MPP's direct lobbying efforts in Congress (40% of the job). This includes acting as MPP's primary congressional lobbyist; advising the Executive Director on legislative strategy and tactics; and advancing MPP's congressional priorities, which are:

  • passing the Hinchey-Rohrabacher medical marijuana amendment (to the US Justice Department's spending bill);
  • securing a hearing and vote for the States' Rights to Medical Marijuana Act in the House Energy and Commerce Subcommittee on Health;
  • getting the first-ever marijuana de-federalization bill introduced;
  • repealing the Barr amendment, which has been blocking a local medical marijuana ballot initiative from taking effect in the District of Columbia since DC voters passed the initiative in November 1998;
  • eliminating the White House drug czar's office (or at least eliminating its ad campaign);
  • working in coalition with other organizations to repeal the federal civil asset forfeiture laws;
  • maximizing the number of members of Congress who are pressuring the DEA to grant a permit to a proposed medical marijuana production facility at the University of Massachusetts at Amherst; and
  • monitoring other relevant legislative opportunities, such as eliminating the ban on federal financial aid for certain students who are convicted of drug offenses.

2. Working in coalition with (1) approximately 50 medical and religious organizations to persuade them to take action on federal medical marijuana legislation; (2) property rights groups to prevent the DEA from seizing the properties of California landlords who rent to medical marijuana dispensaries that are legal under state law; and (3) environmental organizations to call for the repeal of marijuana prohibition (40% of the job).

3. Overseeing the work of two full-time paid -- and an undetermined number of part-time volunteer -- field organizers who are working to build local "grasstops" coalitions in targeted congressional districts for the purpose of increasing the vote total for the Hinchey-Rohrabacher medical marijuana amendment on the House floor (20% of the job).

The Director of Government Relations manages MPP's national field coordinator, as well as two field organizers (one MPP employee and one MPP grantee).

Through January 2008, the Director of Government Relations also manages MPP's New Hampshire Campaign Manager, who is working to get all Democratic and Republican presidential candidates to take public, positive positions on medical marijuana access. (That position ends with the New Hampshire primary election on January 22, 2008.)

The Director of Government Relations reports to the Executive Director.

In addition to a competitive salary, the position includes full health insurance and an optional retirement package.

To apply, please see MPP's application guidelines. Interviews are being conducted on a rolling basis, so interested candidates are encouraged to apply as soon as possible. MPP is not taking phone calls; rather, all interested candidates should apply by using the process described at the link above.

Resource: Reformer's Calendar Accessible Through DRCNet Web Site

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DRCNet's Reformer's Calendar is a tool you can use to let the world know about your events, and find out what is going on in your area in the issue. This resource used to run in our newsletter each week, but now is available from the right hand column of most of the pages on our web site.

The Reformer's Calendar publishes events large and small of interest to drug policy reformers around the world. Whether it's a major international conference, a demonstration bringing together people from around the region or a forum at the local college, we want to know so we can let others know, too.

But we need your help to keep the calendar current, so please make sure to contact us and don't assume that we already know about the event or that we'll hear about it from someone else, because that doesn't always happen.

Webmasters: Help the Movement by Running DRCNet Syndication Feeds on Your Web Site!

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Are you a fan of DRCNet, and do you have a web site you'd like to use to spread the word more forcefully than a single link to our site can achieve? We are pleased to announce that DRCNet content syndication feeds are now available. Whether your readers' interest is in-depth reporting as in Drug War Chronicle, the ongoing commentary in our blogs, or info on specific drug war subtopics, we are now able to provide customizable code for you to paste into appropriate spots on your blog or web site to run automatically updating links to DRCNet educational content.

For example, if you're a big fan of Drug War Chronicle and you think your readers would benefit from it, you can have the latest issue's headlines, or a portion of them, automatically show up and refresh when each new issue comes out.

If your site is devoted to marijuana policy, you can run our topical archive, featuring links to every item we post to our site about marijuana -- Chronicle articles, blog posts, event listings, outside news links, more. The same for harm reduction, asset forfeiture, drug trade violence, needle exchange programs, Canada, ballot initiatives, roughly a hundred different topics we are now tracking on an ongoing basis. (Visit the Chronicle main page, right-hand column, to see the complete current list.)

If you're especially into our new Speakeasy blog section, new content coming out every day dealing with all the issues, you can run links to those posts or to subsections of the Speakeasy.

Click here to view a sample of what is available -- please note that the length, the look and other details of how it will appear on your site can be customized to match your needs and preferences.

Please also note that we will be happy to make additional permutations of our content available to you upon request (though we cannot promise immediate fulfillment of such requests as the timing will in many cases depend on the availability of our web site designer). Visit our Site Map page to see what is currently available -- any RSS feed made available there is also available as a javascript feed for your web site (along with the Chronicle feed which is not showing up yet but which you can find on the feeds page linked above). Feel free to try out our automatic feed generator, online here.

Contact us for assistance or to let us know what you are running and where. And thank you in advance for your support.

Resource: DRCNet Web Site Offers Wide Array of RSS Feeds for Your Reader

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RSS feeds are the wave of the future -- and DRCNet now offers them! The latest Drug War Chronicle issue is now available using RSS at http://stopthedrugwar.org/chronicle/feed online.

We have many other RSS feeds available as well, following about a hundred different drug policy subtopics that we began tracking since the relaunch of our web site this summer -- indexing not only Drug War Chronicle articles but also Speakeasy blog posts, event listings, outside news links and more -- and for our daily blog postings and the different subtracks of them. Visit our Site Map page to peruse the full set.

Thank you for tuning in to DRCNet and drug policy reform!

Weekly: This Week in History

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September 13, 1994: President Clinton signs The Violent Crime Control and Law Enforcement Act of 1994 (P.L. 103-322), which includes provisions to enhance penalties for selected drug-related crimes and to fund new drug-related programs.

September 13, 1999: The US 9th Circuit Court rules that seriously ill patients should be allowed marijuana if the need is there.

September 8-9, 2000: Green Party presidential candidate Ralph Nader joins New Mexico's Republican Governor Gary Johnson in criticizing the nation's war on drugs, calling for the legalization of marijuana and reform of what Nader calls "self-defeating and antiquated drug laws." Rehabilitating drug addicts gives a far better payoff than "criminalizing and militarizing the situation," he said. "Study after study has shown that, and yet somehow it doesn't get through to federal policy."

September 13, 2000: Eleven-year-old Alberto Sepulveda of Modesto, California, is shot dead during a SWAT raid targeting his father, when an officer on the scene accidentally squeezes off a shot, killing the boy instantly. A year and a half later the family settles a federal lawsuit over the death.

September 7, 2001: Thirteen current and former Miami police officers are accused by US authorities of shooting unarmed people and then conspiring to cover it up by planting evidence. The indictment is the latest scandal for the city's trouble-plagued police force. All of those charged are veterans assigned to SWAT teams, narcotics units or special crime-suppression teams in the late 1990s.

September 12, 2002: In Petaluma, CA, the Genesis 1:29 medical marijuana dispensary is raided by the DEA, and Robert Schmidt, the owner, is arrested. Agents also raid a garden in Sebastopol, which supplied the Genesis dispensary.

September 10, 2004: NewScientist.com news service releases an article entitled "Cannabis Truly Helps Multiple Sclerosis Sufferers," reporting on new research confirming marijuana's efficacy in treating pain and muscle spasms associated with sufferers of the disease.

Africa: Guinea-Bissau Threatens to Shoot Down Drug Planes

Responding to the increased use of Africa as a transshipment point for cocaine headed for burgeoning European markets, the government of the West African country of Guinea-Bissau announced last week it would shoot down any aircraft that enters its airspace without permission.

According to a report from Reuters, the threat came from Armed Forces Chief of Staff General Batista Tagme Na Wai, who promised a "crusade" against drug trafficking in the tiny, impoverished nation on the Atlantic Coast. "We will shoot down every plane that tries to violate our air space without previous permission from the authorities," Na Wai said. He added stores of aircraft fuel used by drugs smugglers had been found and seized.

Authorities in Guinea-Bissau say local police have repeatedly seized shipments of Colombian cocaine flown in small planes from Latin America to remote airstrips in the bush. Traffickers then fly or ship the drugs out of the country and on to Europe.

The government of Guinea-Bissau has faced international criticism for not doing enough to fight cocaine trafficking, but it has responded that it lacks equipment and technology and has demanded more foreign aid. While the shoot-down threats may please the international community, they may be only bluster. According to the International Institute for Strategic Studies, while the country's military is listed as having SAM SA-7 ground-to-air missiles and anti-aircraft guns, it is not clear that any of those weapons are operational.

The US government has supported the shooting down of suspected drug planes in Latin America, except for an embarrassed hiatus after Peruvian Air Force fighters shot down a plane carrying American missionaries over the Amazon in 2001, killing a US woman and her daughter. But that hiatus is now over, and the danger that the shoot-downs pose to public safety has hence returned.

Latin America: Nicaraguan Leader Asks for $1 Billion in Anti-Drug Aid

Nicaraguan President Daniel Ortega has asked the US government for $1 billion to help Central American countries fight drug trafficking. Ortega has sent a formal request for funds to buy helicopters, boats, radar equipment and anything else necessary to fight the drugs war in the region.

The request comes only two weeks after Ortega said he didn't trust the DEA because its operations mask "unexpected interests" and "terrible things." Ortega could well have been recalling his first stint at Nicaragua's leaders in the 1980s, when the US attempted to portray his government as drug smugglers while -- at the least -- turning a blind eye to cocaine running operations connected to the US-backed Contra rebels attempting to overthrow his socialist government.

But Nicaraguan governments since 1990, including Ortega's current government, have cooperated with the DEA in the face of cocaine trafficking organizations using the isthmus as a smuggling corridor.

Ortega said US officials had "reacted positively" to his request, although the US government has not commented officially on the matter. "If the United States government has the luxury of spending more than $400 billion on the war in Iraq, it can give $1 billion to Central America," he said.

The US government has provided several billion dollars to the Colombian government to fight drug trafficking and leftist guerrillas there, and is on the verge on announcing a large anti-drug aid deal with Mexico. Despite his concerns about the DEA and US dislike for his government [Ed: and despite the failure and injustices of the war on drugs and the harm the program will undoubtedly do to people in his country], Ortega seems to want a piece of the anti-drug aid money pie.

Europe: Czech Marijuana Users to Get Lesser Penalties

Czech deputies responsible for writing an amendment to the penal code are proposing much lesser sentences for pot smokers, mushroom eaters, and possibly, marijuana growers, the Czech daily Pravo reported August 27. There is a possibility the amendment will include no penalty for growing small amounts of marijuana for personal use, the paper said.

Current Czech drug laws make no distinction between marijuana and so-called hard drugs. Under that law, anyone producing illicit drugs is subject to five years in prison. But while the law makes no distinction, judicial practice does. In most cases, the possession of "quantities lesser than great" (in the case of marijuana, up to 20 cigarettes) is handled as an administrative offense, not a criminal one.

The proposed amendment would completely remove the possibility of a five-year sentence for simple marijuana possession, making the maximum sentence one year. The maximum sentence for small-time growing would most probably be six months.

Drug War Issues

Criminal JusticeAsset Forfeiture, Collateral Sanctions (College Aid, Drug Taxes, Housing, Welfare), Court Rulings, Drug Courts, Due Process, Felony Disenfranchisement, Incarceration, Policing (2011 Drug War Killings, 2012 Drug War Killings, 2013 Drug War Killings, 2014 Drug War Killings, 2015 Drug War Killings, 2016 Drug War Killings, 2017 Drug War Killings, Arrests, Eradication, Informants, Interdiction, Lowest Priority Policies, Police Corruption, Police Raids, Profiling, Search and Seizure, SWAT/Paramilitarization, Task Forces, Undercover Work), Probation or Parole, Prosecution, Reentry/Rehabilitation, Sentencing (Alternatives to Incarceration, Clemency and Pardon, Crack/Powder Cocaine Disparity, Death Penalty, Decriminalization, Defelonization, Drug Free Zones, Mandatory Minimums, Rockefeller Drug Laws, Sentencing Guidelines)CultureArt, Celebrities, Counter-Culture, Music, Poetry/Literature, Television, TheaterDrug UseParaphernalia, ViolenceIntersecting IssuesCollateral Sanctions (College Aid, Drug Taxes, Housing, Welfare), Violence, Border, Budgets/Taxes/Economics, Business, Civil Rights, Driving, Economics, Education (College Aid), Employment, Environment, Families, Free Speech, Gun Policy, Human Rights, Immigration, Militarization, Money Laundering, Pregnancy, Privacy (Search and Seizure, Drug Testing), Race, Religion, Science, Sports, Women's IssuesMarijuana PolicyGateway Theory, Hemp, Marijuana -- Personal Use, Marijuana Industry, Medical MarijuanaMedicineMedical Marijuana, Science of Drugs, Under-treatment of PainPublic HealthAddiction, Addiction Treatment (Science of Drugs), Drug Education, Drug Prevention, Drug-Related AIDS/HIV or Hepatitis C, Harm Reduction (Methadone & Other Opiate Maintenance, Needle Exchange, Overdose Prevention, Safe Injection Sites)Source and Transit CountriesAndean Drug War, Coca, Hashish, Mexican Drug War, Opium ProductionSpecific DrugsAlcohol, Ayahuasca, Cocaine (Crack Cocaine), Ecstasy, Heroin, Ibogaine, ketamine, Khat, Kratom, Marijuana (Gateway Theory, Marijuana -- Personal Use, Medical Marijuana, Hashish), Methamphetamine, New Synthetic Drugs (Synthetic Cannabinoids, Synthetic Stimulants), Nicotine, Prescription Opiates (Fentanyl, Oxycontin), Psychedelics (LSD, Mescaline, Peyote, Salvia Divinorum)YouthGrade School, Post-Secondary School, Raves, Secondary School